jueves, 23 de mayo de 2019

LOS ANTECEDENTES DE LA FUNDACIÓN DE LA DIÓCESIS DE TABASCO

1518-1864. Primera parte.


El gobierno eclesiástico y territorial en la entidad tabasqueña a lo largo de su desarrollo histórico se ha transformado muchas veces, segregándose y agregándose territorios sin una uniformidad concreta conforme a las disposiciones de los prelados que gobernaron las mitras a las cuales Tabasco perteneció, y al no tener límites establecidos provocaban un sinnúmero de conflictos con los obispados colindantes que deseaban obtener los diezmos y limosnas del territorio tabasqueño para las prebendas y canonjías de sus respectivas catedrales y curatos, la única forma justa que veían los habitantes españoles de la provincia era obtener de la corona y de la Santa Sede la fundación de un obispado que pudiera resolver estas problemáticas.

En el principio… las necesidades…

            Con la bula “Sacri Apostolatus Ministerio” del 24 de enero de 1518 el Papa León X a petición del emperador Carlos V, quedaba fundado el Obispado de Yucatán y Santa María de los Remedios, conocido como Carolense,[1] cuya delimitación se plantearía de forma imaginaria ya que infortunadamente no se conocían aún los terrenos donde se establecería dicha jurisdicción episcopal y los pueblos donde aparentemente se asentarían, se encontraban sin someter a la corona, era el inicio de una conquista y colonización que tardaría más de un cuarto de siglo en lograrse.

            Al fundarse este obispado Carolense no se tomaron en cuenta las particularidades del terreno y se lanzó al acomodo de esta sede sin una visión clara de la realidad geográfica del territorio yucateco, por ello se vieron precisados a trasladar la catedral a Tlaxcala donde surtiría efecto la citada bula el 13 de octubre de 1525 y a la cual pasaría la naciente provincia de Tabasco a depender en lo jurisdiccional y espiritual.[2] El atender material y espiritualmente a la población indígena de la provincia tabasqueña fue un problema que desafortunadamente no se pudo resolver inmediatamente, ni después de tres siglos de dominio español.

Fray Bartolomé de las Casas, OP, Obispo de Ciudad Real de Chiapa, el primer obispo que cruzó por el territorio tabasqueño y del cual se conserva su itinerario de viaje. Propiedad de Félix Parra, 2019.

            La necesidad de evangelización, sometimiento y colonización fue un proyecto general en todas las provincias, Tabasco que largamente nos ocupa, enfrentó el problema de escases de material constructivo para asentarse y radicar, la situación climatológica (calor, lluvias, etc.), la gran dispersión de poblados en toda la provincia y los únicos medios para acercarse eran los grandes y caudalosos ríos; la insalubridad, las epidemias y otros factores, fueron los continuos dolores de cabeza que para los pocos españoles que en busca de tierras para la ganadería y la agricultura, se quedaron a habitarla. El Ilmo. y Rvdmo. Sr. Dn. Fray Bartolomé de las Casas, O.P. en 1545, fue el único Obispo que durante esa época atravesó parte del territorio para ir a tomar posesión del Obispado de Ciudad Real de Chiapa de los Españoles que recientemente se había fundado el 19 de marzo de 1538 y a pesar de que Chiapa cargaba con el territorio de la provincia mínimamente fue lo que se hizo en su favor.

            La visita que realizó el Obispo Las Casas sirvió para que se dieran cuenta de la realidad que estaba viviendo la provincia en el área espiritual cuya atención era realmente urgente, por ejemplo, los conquistadores y gobernantes se encontraban equivocados al pretender que los indígenas se convirtieran espontáneamente a la fe con sólo destruirle los ídolos y haberles ocasionado gran mortandad, él comentaba que ni los indios entendían, ni ellos a los indios y en siete u ocho días no podrían comprender todos los misterios de la fe.[3] Esta experiencia misionera de Fray Bartolomé cuajó en la idea de fundar varios obispados en su territorio episcopal cuyas extensiones eran comparables con los de México y Perú, su petición se elevó al príncipe Felipe de España para que se le descargara el poder atenderlas, y que asignara a otros para ofrecerles una mejor labor pastoral, cosa en la que él se veía imposibilitado por los constantes asuntos públicos en los que estaba comprometido.[4]

Esta petición se unía a la que años antes en carta del 10 de junio de 1532 el presidente de la Segunda Audiencia, Ilmo. y Excmo. Sr. Dn. Sebastián Ramírez de Fuenleal, Obispo de Santo Domingo enviaba al emperador Carlos V para que se fundase varios obispados, entre ellos el de Guazacualcos que tendría a cargo la provincia de Tabasco, desafortunadamente fue un intento frustrado ya que a pesar de la aceptación del soberano dos años después con la Real Cédula del 20 de febrero en la que presentaba a Fray Francisco Jiménez como obispo, éste fallece sin haber llegado a obtener las bulas respectivas de su institución episcopal.[5]

Ilustrísimo Señor Doctor Sebastián Ramírez de Fuenleal, Obispo de Santo Domingo y La Concepción, Presidente de la Segunda Audiencia de México. Grabado en un libro de cuentas, 2019.

            A pesar de la notable refundación del Obispado de Yucatán el 16 de noviembre de 1561, la situación con respecto a la provincia tabasqueña no mejoró en lo más mínimo, los obispos que realizaron la visita pastoral muy poco favorecieron estas iglesias, los escasos sacerdotes visitaban de cuando en vez a su feligresía diseminada por todo el territorio y su delimitación territorial estaba fraccionada, por ejemplo, el cantón territorial del actual municipio de Huimanguillo pertenecía a la mitra de Antequera en Oaxaca, los diezmos de la región serrana (atendida principalmente por los padres dominicos que residían en el convento de Tacpatán) estaban en disputa con el obispado de Chiapa que durante la segunda mitad del siglo XVI y hasta finales del XVII se mantuvo en litigio con el obispado de Yucatán.

Tabla de Obispos que pasaron a Tabasco en plan de visita y de pastoral.

AÑO
VECES
PRELADO
DIÓCESIS
1535
1
Visitador del Obispo de Tlaxcala, P. Juan Revollo
Tlaxcala
1545
1
Fray Bartolomé de las Casas, OP*
Chiapa
¿1551?
1
Fray Tomás de Casillas, OP
Chiapa
1564  y 1569
2
Fray Francisco Toral, OFM**
Yucatán
1575
1
Fray Diego de Landa Calderón, OFM
Yucatán
1632
1
Fray Gonzalo de Salazar, OSA***
Yucatán
1665
1
Fray Luis de Cifuentes y Sotomayor, OP
Yucatán
1681
1
Juan de Escalante Turcios y Mendoza****
Yucatán
1683 y 1687
2
Juan Cano y Sandoval
Yucatán
1697
1
Fray Antonio de Arriaga y Agüero, OSA
Yucatán
1710
1
Fray Pedro de los Reyes Ríos de la Madrid, OSB*****
Yucatán
1718 y 1728
2
Juan Leandro Gómez de Parada Valdés y Mendoza
Yucatán
1732
1
Juan Ignacio María de Castorena y Urzúa de Villarreal
Yucatán
1746 y 1752
2
Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada y Díez de Velasco, OFM
Yucatán
1764 y 1770
2
Fray Antonio Alcalde y Barriga, OP
Yucatán
1774
1
Diego Bernardo de Peredo y Navarrete
Yucatán
1777
1
Antonio Pascual de San Pedro de Alcántara Caballero y Góngora
Yucatán
1782
1
Fray Luis Tomás Esteban de Piña y Mazo, OSB
Yucatán
1804
1
Pedro Agustín Estévez y Ugarte
Yucatán
1835
1
José María Antonio Mariano Francisco de Paula Guerra y Rodríguez Correa
Yucatán
1865
1
Carlos Manuel Ladrón de Guevara
Chiapas
1870
1
Germán Ascensión Villalvaso y Rodríguez
Chiapas

* OP: Orden de Predicadores      ** OFM: Orden de Frailes Menores      *** OSA: Orden de San Agustín   
**** Clérigo Secular o Diocesano         ***** OSB: Orden de San Benito.

Fuentes: Carrillo y Ancona, Crescencio: El Obispado de Yucatán…; Andrade, Vicente de P.: Noticias biográficas de los Ilmos. Sres. Obispos de Chiapas…; Rico Medina, Samuel: Los predicamentos de la fe…


            El notable gobernante de Yucatán, Diego de Quijada pidió en 1564 a Felipe II que se fundase un obispado que agrupara los territorios de Coatzacoalcos, Veracruz y Tabasco y que la catedral se asentara en éste último sitio, ya que consideraba a Veracruz como una tierra enferma, además el acopio de diezmos sería mayor, unido a la numerosa presencia de religiosos. Además presentaba como candidatos a fray Domingo de Tineo de la orden de Santo Domingo y a fray Antonio Quijada de la orden de San Francisco. Como había sucedido con fray Francisco Jiménez, fray Domingo de Tineo había sido elegido obispo, pero fallece en Puebla en 1567, al año siguiente don Martín Enríquez de Almanza que llegaba como Virrey de la Nueva España traía la respectiva bula de su institución. Lo que sí había de seguro en las intenciones de Quijada eran las profundas divergencias entre él y el obispo De Toral.[6]

            Los últimos intentos en pedir un Obispado en el siglo XVI, salieron de las plumas tanto de autoridades civiles y como de las eclesiásticas; la primera respondía efectivamente a una realidad sociopolítica, como el caso del gobernante Nuño de Chaves de Figueroa en 1592, que buscaba la independencia política de Yucatán y veía un buen negocio en desprenderse de ella en esta forma, evitando la salida de grandes cantidades de diezmos e ingresos de capellanías.[7] La segunda a una necesidad puramente pastoral, el religioso fray Pedro Suárez de Escobar (probablemente franciscano) escribía al Rey en 1577 renovando las viejas peticiones de Fuenleal y Las Casas, que fundara algunas mitras como Chilapa, Goazacualcos y Meztitlán y que fueran encargadas a los religiosos. Pero no fue respondida esta solicitud hasta 30 años después cuando el Rey Felipe III se carteaba con el Arzobispo de México, Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Pedro García de Santa María Mendoza y Zúñiga el 24 de mayo de 1606 sobre la factibilidad de crearlas, sin obtener en nada resultados favorables para la provincia.[8]

La administración eclesiástica mantenida por Yucatán estaba delegada por el Obispo en un vicario in cápite (elegido por el cabildo catedral) y a su cargo un número de sacerdotes del clero regular y secular que prestaban el servicio en las pocas parroquias de la provincia de Tabasco, que a pesar de su extenso territorio se encontraba completamente reducida, éstas abarcaron hacia finales del siglo XVIII los 8 pueblos y sus anexos en que estaba dividida políticamente, a decir: San Juan Bautista de Villahermosa, Teapa, Cunduacán, Jalpa, Macuspana, Nacajuca, Jalapa y Tacotalpa, en total 8 parroquias.[9]

            Ya a principios del siglo XIX, el olvido de la provincia hizo eco en el cura de Cunduacán, José Eduardo de Cárdenas y Romero que siendo diputado constituyente por la provincia de Tabasco en las Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz en España en 1811, presentó su Memoria a favor de la Provincia de Tabasco donde elevó las necesidades que en lo civil y eclesiástico requerían un remedio urgente. Solicitó a su Majestad la fundación del Obispado de Tabasco para que se atendiera debidamente a cada uno de los feligreses tabasqueños y todas las parroquias que se encontraban en plena decadencia material y espiritual a causa del mal servicio pastoral por parte de los prelados yucatecos.[10]

Pbro. Dr. José Eduardo de Cárdenas y Romero, cura párroco de Cunduacán, Tabasco y Diputado por la Provincia de Tabasco a las Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz. Propiedad de Alfonso Bouchot.

Con la consumación de la independencia con respecto a la Metrópoli en 1821, la provincia de Tabasco se eleva a categoría de Estado gracias al Acta Constitutiva de la Federación Mexicana de 1824 y se establece la formación de un Congreso local, mismo que años después, el 22 de febrero y 10 de marzo de 1829 darían un célebre decreto no. 24 que con 4 capítulos y 21 artículos rompería imaginariamente las relaciones entre la mitra yucateca y la iglesia tabasqueña,[11] en esta disputa relucieron a la par con los gobernantes y diputados (entre los que se encontraba el hermano del vicario, el diputado Miguel Quiroga), el Vicario in cápite José Eugenio Quiroga y su teniente de cura José María Alpuche e Infante que por su participación no tardaron en ser reprendidos en una Carta Pastoral y un Oficio dictado por el Gobernador de la Mitra sede vacante José María Meneses, solucionándose así este conflicto por el dominio del poder eclesiástico, no sin antes advertirles que si deseaban un obispado en Tabasco deberían atender primero a la solicitud necesaria de la Santa Sede Apostólica y de la Mitra yucateca.[12] Este suceso estaba notablemente inspirado en las anteriores declaraciones del cura Cárdenas y la situación política convulsa que estaba viviendo tanto el país como el estado en asuntos religiosos.

Prácticamente casi todo el siglo XIX, fue una lucha constante entre el clero (Iglesia) y el gobierno (Estado), la síntesis de sumisión y repulsión, Tabasco en su liberalidad, pudo conjugar la catolicidad y la política de una forma armónica, prueba de ello era el crecimiento de las parroquias, que suponía igualmente el poblacional en las municipalidades. Además, el Vicario in cápite fray Eduardo de Moncada, OFM estaba aliado al gobierno liberal por conveniencia política o por el temor a las represalias ocasionadas por las famosas Leyes de Reforma que estaban empezando a surtir efecto a lo largo y amplio del territorio mexicano. Para 1857, eran ya 10 las parroquias diseminadas en todo el territorio, en la Constitución de ese año el cantón de Huimanguillo pasaba definitivamente a Tabasco pero no su parroquia que aún seguía sujeta a Antequera. Las parroquias eran todas las anteriormente mencionadas, las de Usumacinta y Frontera que había adquirido ya categoría de parroquias.[13] Esta era la panorámica que presentaba la Iglesia tabasqueña para el comienzo de las gestiones del Obispado.

Carta Pastoral de Gobernador la Mitra de Yucatán al Vicario in Cápite del Estado de Tabasco en contestación al oficio con que acompaña un ejemplar del decreto N. 24 de aquella H. Legislatura. 1829. CAIHY, Biblioteca Crescencio Carrillo y Ancona, Fondo Reservado, Coloc. 253.09C37 – 1829.

Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.




[1] Esta cuestión del Obispado Carolense fue muy discutida en el siglo XIX por Carrillo y Ancona en su obra El Obispado de Yucatán y por Molina Solís en su contestación histórica El primer obispado de la nación mejicana.
[2] En la Real Provisión del 19 de septiembre de 1526 el emperador Carlos manifiesta sus deseos de que los límites del Obispado abarquen: “… la Provincia Tlaxcaltechle inclusive, y San Juan de Ulúa que confina con Aguas Vertientes, hasta llegar a Matlata e inclusive, y la Villa-Rica de Vera-Cruz, y la Villa de Medellín con todo lo de Tabasco, desde el río Grijalva hasta llegar a Chiapas.”. Carrillo y Ancona, Crescencio: El Obispado de Yucatán…, p. 56. Las problemáticas que surgieron sobre los territorios, jurisdicciones y las fundaciones de los obispados durante los siglos XVI al XVIII pueden verse en el excelente artículo de De la Torre Villar, Ernesto: Erección de obispados…, p. 1-61.
[3] Rico Medina, Samuel: Los predicamentos de la fe…, p. 46.
[4] En un lugar del hoy país de Honduras llamado Gracias a Dios el 9 de noviembre de 1545, el Obispo Las Casas le decía al Príncipe Felipe (luego Felipe II) que: “… me haga merced de descargarme de la ciudad de Chiapa y de Soconusco y de Yucatan… y haga obispos de Chiapa a otro, y de Tavasco y Guacaquialco a otro, y de Yucatan a otro, y de Soconusco a otro…”. Motivado por la enorme extensión territorial que pastoreaba, por no estar sometidos muchos pueblos indígenas y por los constantes conflictos que tenía con los encomenderos de Ciudad Real y otros pueblos. Aviña Levy, Edmundo (edit.): Cartas de Indias, Tomo I. Artículos Metálicos ELE. México, 1970, pág. 36.
[5] Vera, Fortino Hipólito: Catecismo Histórico-Geográfico-Estadístico…, p. 283.
[6] Jiménez Abollado, Francisco Luis: Los cambios jurisdiccionales… págs. 91-92.
[7] Ibídem, p. 94.
[8] Vera, Fortino Hipólito: Catecismo Histórico-Geográfico-Estadístico…, p. 283.
[9] Gil y Sáenz, Manuel: Compendio histórico…, pág. 41; Martínez Assad, Carlos: Breve historia…, 43.
[10] Esta visión se completaba con una serie de recriminaciones que hacía el cura Cárdenas a las Cortes en favor de Tabasco: a) la enorme distancia de Mérida hacia Tabasco, b) el preferitismo de los prelados por dar a los yucatecos curatos y beneficios, c) la salida de grandes cantidades de diezmos para la mitra y d) el incumplimiento de los curas en sus obligaciones sacerdotales. Cárdenas y Romero, José Eduardo de: Memoria a favor…, págs. 166-170.
[11] Las causas que ocasionaron esta ley corresponden a lo ya afirmado en la nota anterior y que recopiló el destacado historiador Mestre Ghigliazza, Manuel: Documentos y datos para…, Tomo I, p. 370. La postura que adoptó la Iglesia en Yucatán sobre este sonado asunto la trató Carrillo y Ancona, Crescencio: El Obispado de Yucatán…, p. 1012.
[12] Dice Meneses en esta pastoral al Vicario in cápite como último punto resolutivo: “… siempre miraremos al territorio de Tabasco como parte integrante del Obispado de Yucatán, mientras no se divida y separe por autoridad competente y en la forma debida...”. Carta pastoral del gobernador de la mitra de Yucatán…, CAIHY: BCCA, Fondo Reservado, 253.09C37 – 1829.  Nuevamente el Gobernador de la Mitra en este Oficio recomienda al Pbro. Quiroga que: “… Si el Estado de Tabasco desea que en su territorio se erija una nueva iglesia, represente las causas; óigase al gobierno de esta Mitra; elévese todo al conocimiento de los Poderes Supremos de la República… [que] dirigirán las preses a Su Santidad para que las resuelva…”. Oficio del Sr. Vicario Capitular y gobernador del Obispado de Mérida de Yucatán…, en Mestre Ghigliazza, Manuel: Documentos y datos…, Tomo I, págs. 372-378.
[13] La parroquia de Huimanguillo estaba aún sujeta temporalmente a la Diócesis de Antequera y los acuerdos para el traspaso se dieron hasta 1881. Estas parroquias tabasqueñas tenían también a su cargo 78 iglesias, 30 ermitas y 6 oratorios. Vera, Fortino Hipólito: Catecismo Histórico-Geográfico-Estadístico…, p. 283.

miércoles, 27 de marzo de 2019

37 AÑOS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO EN ESQUIPULAS

Crónica del Santísimo Sacramento en el barrio de Esquipulas.


Placa conmemorativa de la inauguración del Santísimo Sacramento a perpetuidad en el templo del Señor de Esquipulas el 27 de marzo de 1982. Propiedad fotográfica ELGJ.

     El 27 de marzo de 1982 fue día de gozo para el barrio de Esquipulas, pues su templo tendría la oportunidad de "a perpetuidad" de gozar de la presencia del Santísimo Sacramento, pues a lo largo de la historia del templo, el resguardo del Cuerpo de Cristo en el Sagrario había sido de manera esporádica, de manera que al estar bajo la jurisdicción del templo parroquial de Santiago Apóstol, el párroco se encargaba de llevar el Santísimo durante las fiestas solemnes y en otro momento se lo llevaba.

     Al momento de la construcción del tiempo a finales de la época colonial, los sacerdotes encargados de la parroquia habían depositado a título personal un Sagrario provisional en el templo de Esquipulas para devoción y cuidado de las familias del barrio, posteriormente durante el siglo XIX quedó durante muchos años el Santísimo sobre todo para las fiestas importantes del barrio, las de enero en honor del Señor de Esquipulas y las de mayo para la Santa Cruz, permaneciendo durante toda la administración parroquial del Canónigo Pbro. Nicanor José Gonzalo Hernández Serrano que abarcó desde el año de 1866 hasta 1900 (aprox.) en el templo con un nuevo Sagrario improvisado debajo de la imagen fundadora del Señor de Esquipulas que duró muchos años más luego de la administración del citado sacerdote, mismo que fue destruido entre los años 1914-15 durante la primera quema de imágenes religiosas.

     A la consecuente utilización del templo como parte del cuartel de la soldadesca, el recinto quedó sin utilidad pública religiosa y funcionó como salón para eventos sociales hasta su recuperación por parte del Pbro. Isidro González Villegas en 1939 que llegó a Teapa en calidad de párroco, por ser el templo menos dañado a causa del garridismo se utilizó como sede de la parroquia al ser completamente destruido el templo parroquial, entonces los catequistas con ayuda de los moradores del barrio lograron su rehabilitación casi total hasta que el Pbro. Modesto Carrera Cardo (misionero español), logró la reconstrucción del templo parroquial y del templo de Tecomajiaca en los años 50's, desde entonces el Santísimo fue trasladado a la sede parroquial Santiago Apóstol.

En la oquedad del altar mayor del templo de Esquipulas estuvo el sitio donde por primera vez se depositó el Sagrario, mismo que hoy ocupa el Señor de Esquipulas. Propiedad fotográfica ELGJ.

     Las primeras gestiones para lograr tener el Santísimo Sacramento de manera permanente en el templo de Esquipulas fueron realizadas por el señor Pedrito Ayala (q.e.p.d.) y otros fieles católicos pertenecientes a la Escuela de la Cruz y miembros activos de la Adoración Nocturna Mexicana (en su primera generación), misma que solicitaron al entonces párroco Pbro. Miguel Jiménez Martínez en la época de los 70's, que lo solicitó de manera puntual al Obispo de la Diócesis de Tabasco, Mons. Rafael García González, quien les dió autorización mediante el decreto episcopal número 270 del 30 de diciembre de 1981.

     Los pobladores del barrio al saber de tan feliz suceso se organizaron para la llegada del Obispo que consagraría el altar del templo y al mismo momento bendeciría el Sagrario en el que permanecería el Santísimo Sacramento "a perpetuidad". Se realizó un sagrado novenario desde el día 19 de marzo y quedó integrado de la siguiente manera:
  1. 19 de marzo: calle Dr. Ramón Medina, celebrando Pbro. Miguel Jiménez Martínez.
  2. 20 de marzo: calle Simón Sarlat, celebrando Pbro. Miguel Jiménez Martínez.
  3. 21 de marzo: calle 27 de Febrero, celebrando Pbro. Pablo E. Barba González.
  4. 22 de marzo: calle José Víctor Jiménez, celebrando Pbro. Modesto Carrera Cardo.
  5. 23 de marzo: calle San Pedro y Sánchez Magallanes, celebrando Mons. Calisto Mora.
  6. 24 de marzo: calle 2 de Abril, celebrando Pbro. Joaquín Gómez Díaz.
  7. 25 de marzo: calle Plaza de la Constitución, celebrando Pbro. M. P. Piedra.
  8. 26 de marzo: callejón Marcos E. Becerra y Manuel Rosado, celebrando Pbro. Jiménez.
  9. 27 de marzo: toda la comunidad de Esquipulas, concelebrando Mons. Rafael García González, Obispo de Tabasco con los Pbro. Jiménez, Barba, Carrera y Mora.

     Al momento de iniciar la Santa Misa se consagró el altar del templo y se procedió a bendecir el lugar donde estaría el Sagrario, durante la homilía el Obispo hizo mención del gran amor que se debe tener por Jesús Sacramentado los moradores de Esquipulas y que sus hijas (haciendo referencia a las religiosas Siervas de Jesús Sacramentado que se encontraban presentes) tenían que estar pendientes de tributarle el culto debido pues su fundador así lo quiso. Al momento de las ofrendas se llevó el Sagrario de metal dorado que lucía bellísimo y fue colocado en el espacio destinado a tal efecto, frente al altar, teniéndose como punto central y al costado derecho la venerada imagen del Señor de Esquipulas (regalada por el señor Lorenzo Mollinedo) y del lado izquierdo un cuadro de la Santísima Virgen de Guadalupe.

Sitio actual donde se encuentra el Santísimo Sacramento en el costado derecho en una capilla adjunta al templo que servía como antesacristía. Propiedad fotográfica ELGJ.

     Terminado el momento de la comunión y a la reserva del Santísimo se depositó en el Sagrario quedando inaugurada una nueva era de la presencia sacramental de Cristo en el barrio de Esquipulas. Terminada la celebración Eucarística, el Obispo develó una placa conmemorativa que aún el día de hoy puede verse del lado de la Epístola (izquierdo) en el templo de Esquipulas y que para muchos pasa desapercibido con el correr del tiempo, ésta dice:

EL EXCMO. SR. OBISPO DR. D.
RAFAEL GARCÍA
GONZÁLEZ
DEJÓ PARA SU PERMANENCIA
"EL SANTÍSIMO
SACRAMENTO"
EN ESTE TEMPLO DEL SR. DE
ESQUIPULAS.
EL 27 DE MARZO DE 1982
SIENDO PÁRROCO EL SR. PBRO. D.
MIGUEL JIMÉNEZ MARTÍNEZ.
GRATITUD DEL PUEBLO
TEAPANECO.
TEAPA, TAB. 1982.

Posterior a las celebraciones religiosas se realizó una gran kermés para todos los habitantes del barrio y de otras comunidades que asistieron a tan solemne evento.


Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.

*     *     *     *     *


jueves, 21 de marzo de 2019

LEYENDAS TEAPANECAS

Presentación de un libro de mi autoría.



CORDIALMENTE INVITADOS A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO TITULADO:

"LEYENDAS TEAPANECAS. RESCATADAS, ANOTADAS Y COMENTADAS"

FRUTO DE UNA INVESTIGACIÓN DE 9 AÑOS SOBRE LOS SUCESOS HISTÓRICOS Y MÍSTICOS DE LA CABECERA MUNICIPAL DE TEAPA, TABASCO.


SE PRESENTARÁ EL DÍA DE MAÑANA VIERNES 22 DE MARZO A LAS 18:00 HRS. EN EL AUDITORIO DEL MUSEO REGIONAL DE ANTROPOLOGÍA "CARLOS PELLICER CÁMARA", ZONA C.I.C.O.M., VILLAHERMOSA, TABASCO.


SERÁN PRESENTADORES Y COMENTARISTAS DEL MISMO:

  • MTRO. JORGE PRIEGO MARTÍNEZ. Director del Archivo Histórico del Poder Ejecutivo del Estado de Tabasco.

  • LIC. ANDRÉ EFRÉN ORDÓÑEZ CAPETILLO. Historiador y conferencista.





miércoles, 27 de febrero de 2019

EL 27 DE FEBRERO Y LOS PARTICIPANTES TEAPANECOS

Teniente Coronel Anastacio Luis Luque Martínez



Retrato del Coronel Gregorio Méndez Magaña. Propiedad fotográfica Alfonso Bouchot, 2013.


     Mucho se ha escrito sobre este evento tan particular de armas en Tabasco, pero poco se ha logrado comprender del mismo, autoridades políticas y académicas en muchos de los casos han confundido fechas y lugares, dando paso a lamentables errores que han perdurado hasta nuestros tiempos, uno de ellos ha sido, el suceso histórico suscitado el 27 de Febrero de 1864 en la ciudad de San Juan Bautista.

     Mientras que en México las fracciones conformadas por liberales y conservadores estaban en franca oposición, surgió nuevamente la antigua idea de someter al país ante la voluntad política extranjera, así como la guerra de 3 años, conocida como la Guerra de Reforma, había dado continuidad al movimiento liberal, los conservadores, no obstante su derrota con el triunfo de la república en 1861, se quedaron a brazos cruzados formulando la invitación a Maximiliano de Habsburgo y a su esposa Carlota Amalia de Bélgica por medio de las gestiones del emperador francés Napoleón III que deseaba contrarrestar la influencia estadounidense y tener un aliado que sirviera de muro a los EU, ésta política fue denominada proimperialista por parte de los liberales mexicanos y tuvo un resquebrajamiento al solicitar las 3 potencias europeas el pago de sus adeudos que Juárez como presidente interino había detenido por encontrarse la patria comprometida económicamente.

    So pretexto de exigir el pago, amenazaban comenzar una guerra, que por la diplomacia mexicana se contuvo, más sin embargo, los franceses aprovecharon la oportunidad para hacer efectivas las ideas de Napoleón y tomar por la fuerza el país para sentar en el trono mexicano, abolido en 1823, un monarca extranjero afín al imperio francés, mismo en el que se vio Maximiliano y Carlota. Esta situación que se generó en todo el país, tuvo como consecuencia inmediata el levantamiento de los liberales para repeler a aquellos que estuvieran a favor del imperio, cada Estado de la república se aprestó con valentía a defender el honor de su patria.

    Tabasco no fue la excepción, cuando se presenta el coronel Eduardo González Arévalo (un español que no francés) al mando de un contingente de personas llegadas de Campeche, Yucatán y de otras partes de México, toma la capital San Juan Bautista y ejerce arbitrariamente un gobierno afín al imperio francés. Nótese que en ninguna parte figura algún francés como personaje central, el entonces gobernador de Tabasco tiene que huir para salvar su vida, que lo era en ese entonces el señor Victorio Victorino Dueñas Outrani y Felipe de Jesús Serra Campos como vicegobernador, éste último nos menciona la historia que se va a la sierra tabasqueña a una cabaña que tenía por ahí y esperar mejores tiempos para salir.

     Pero la valentía corrió desde la Chontalpa y la Sierra, que por instrucciones del Coronel Gregorio Méndez Magaña se fueron formando grandes batallones, las secciones "Zaragoza", "Valle", "Centro" y "de Reserva" con hombres de talante como el Coronel Narciso Sáenz, Coronel Lino Merino, Coronel Filomeno López de Aguado, Coronel Eusebio Castillo, Coronel Andrés Sánchez Magallanes, Coronel Juan de la Rosa Pérez, entre otros. Los dos momentos decisivos entre 1863 y 1864, fueron: 1 de noviembre de 1863 en las inmediaciones de la hoy ciudad de Cunduacán, en un terreno denominado Jahuactal, la batalla que hoy lleva su nombre (que en las muchas versiones se toma como una mera leyenda) y la del 27 de febrero de 1864 en la que se logra definitivamente hacer retroceder al enemigo proimperialista francés de la ciudad de San Juan Bautista (Villahermosa) y hacerlos replegarse al único bastión que les quedó en Tabasco, el pueblo de Jonuta que se mantuvo hasta 1866.

     En eso reside la importancia de estas fechas, la primera fue una batalla lograda con una táctica militar y combate cuerpo a cuerpo, la segunda que inicia el 11 de febrero con el ataque de El Principal, donde estaban las fuerzas armadas de los enemigos conservadores y que finaliza con la retirada de éstos últimos fuera de la capital, es la pérdida del poder que nunca tuvieron. No se logró solo, la participación de muchos municipios en defensa de la soberanía nacional fue evidente; la Chontalpa y la Sierra fueron las dos regiones históricas que se aprestaron con afán de sacudirse el imperio del territorio, tiempo antes de la llegada de Maximiliano y Carlota a tierras mexicanas.

     En la Sierra, Teapa y Tacotalpa tuvieron una participación casi heroica, el Coronel Lino Merino Marcín y compatriotas tacotalpenses dieron el ejemplo y le secundaron los teapanecos con el Capitán Anastacio L. Luque, Coroneles Eduardo Rosario Bastar Zozaya, José María Bastar Zozaya, Gregorio Bastar Zozaya y Policarpo Bastar Zozaya en compañía de los civiles Laureano Calzada, Aniceto Hernández, Anastacio Ocampo, Pedro José, Ramón y Natividad Toca, Inés y Ramón Alfaro, Fermín y Simón Rodríguez, León Méndez, Basilio Figueroa, José Natividad y Carmen Brindis, Mariano y Demetrio Chanona, Saturnino Sánchez, Juan de la Rosa Pérez, Pedro Uribe y Tomás Pedrero y una muchedumbre que se enlistó como soldado raso a las órdenes del tacotalpense Merino. Entre todos ellos tenemos la figura de un teapaneco, digno descendiente Bernabé de Luque que fuera escribano real de la provincia de Tabasco y férreo defensor de la Independencia en 1821.

Fotografía del Capitán Anastacio Luque. En el libro de Manuel Rosado González, 1962.


Teniente Capitán Anastacio Luis de Luque Martínez.- Junto con el Teniente Coronel Eduardo Rosario Bastar Zozaya, figuró el Capitán Anastacio Luque. Nació el Capitán Luque el 05 de enero de 1830[1] en la entonces Villa Heroica de Santiago de Teapa. Fueron sus padres, Don Ángel de Luque y Doña Tomasa Martínez de Luque, de cuyo enlace hubo tres hijos: Anastacio (el primogénito), Eraclio (padre del emérito y recordado Dr. Alejandro Luque) y Rosalía (casada con el coronel Eduardo Rosario Bastar Zozaya). Si bien de su formación no se sabe absolutamente nada, es probable que se haya formado en la escuela que fundara el senador Salvador Calcáneo y el cura párroco del templo parroquial en la Villa de Teapa, recibiendo la instrucción elemental, su inquietud y notable experiencia como político innato se vio reflejado en su notable interés en participar como servidor público en el Ayuntamiento y Jefatura Política de Teapa desde temprana edad. El Capitán Luque contrajo nupcias con la señorita Candelaria Medina que era 15 años menor que él, de cuyo enlace no hubo hijos.

     Fue un ferviente defensor de la causa liberal y de las Leyes de Reforma, recalcitrante Juarista y patriota. Esto lo demostró al servir en las filas de los Coroneles Lino Merino, Gregorio Méndez y Eusebio Castillo de quien fue amigo personal y de quien recibió notable instrucción militar. En el informe del Coronel Castillo al Secretario de Guerra, menciona al Capitán Luque por su arrojo y valor en la toma de El Principal, hecho de armas ocurrido el 11 de febrero de 1864.[2] Allí recibió un balazo en una oreja y fue muy felicitado por los Coroneles Méndez y Castillo. El notable escritor José María Merino en su poco recordada Carta a la memoria del Coronel Lino Merino de 1905 recuerda los hechos notables de quienes participaron a su lado en la lucha contra los invasores proimperialistas franceses, entre ellos considera a teniente capitán Luque.


Acta de defunción del capitán Anastacio Luque, cuya muerte se verificó el día 4 de abril de 1895. Oficialía del Registro Civil de Teapa, Tabasco.

     Después, las actividades desempeñadas como Juez del Estado Civil (1879-1881) y tres veces Jefe Político en diversas fechas (1877, 1884 y 1886) nombrado por los gobernadores General Juan Ramírez Calzada, Dr. Manuel Mestre Gorgoll y Coronel Eusebio Castillo por la confianza y las cualidades morales que le caracterizaron. A pesar de su “recalcitrante Juarismo” pasó a la filas porfiristas donde obtuvo el reconocimiento de personalidades tabasqueñas que también participaron en los diferentes vaivenes de la política estatal y conocieron de cerca la entereza y rectitud de Anastacio. El General Abraham Bandala Patiño, gobernador del Estado varias veces lo visitó en su casa habitación de la calle José Víctor Jiménez que comenzaba en la ahora bajada hacia las “4 Esquinas”, donde falleció el 4 de abril de 1895 a la edad de 65 años según su acta de defunción de ictericia firmada por el Juez del Estado Civil Eugenio Quintero y testimoniada por los señores Alberto P. Wade y los Ramones Castro y Pérez amigos del extinto, dejando viuda a doña Candelaria Medina a los 50 años de edad. Fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad con los honores correspondientes a un veterano de la defensa de la Patria.


Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.


*     *     *     *     *

Bibliografía

  • Filigrana Rosique, Jesús Arturo (2015): Un territorio republicano en el seno de un imperio, en Ruiz Abreu, Carlos Enrique (coordinador): La intervención francesa y el triunfo liberal en Tabasco (27 de febrero de 1864). Gobierno del Estado de Tabasco, Instituto Estatal de Cultura. Villahermosa, Tabasco, págs. 101-144.
  • Rico Medina, Samuel (2015): Los intervencionistas en Tabasco: 1862-1867, en Ruiz Abreu, Carlos Enrique (coordinador): La intervención francesa y el triunfo liberal en Tabasco (27 de febrero de 1864). Gobierno del Estado de Tabasco, Instituto Estatal de Cultura. Villahermosa, Tabasco, págs. 145-198.
  • Rosado González, Manuel (1990): Historia y geografía de Teapa. Gobierno del Estado de Tabasco, Instituto de Cultura de Tabasco. México, p. 30.
  • Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Biblioteca Histórica "José Martí", catálogo por título de obras microfilmadas, enero de 2009.
  • Oficialía del Registro Civil de Teapa, Libro de Defunciones, Primer Semestre, año 1895, foja s/n, partida número 20, ANASTACIO L. LUQUE.
  • González Jiménez, Eddy Lorenzo (2016): Documentos y datos para la biografía del Capitán Anastacio L. Luque (compilados, corregidos y anotados). Secretaría del H. Ayuntamiento Constitucional de Teapa (2016-2018). Ciudad de Santiago de Teapa, Tabasco, 21 págs.





[1] Así lo expresa la lápida de mármol en el Panteón General de Teapa. Manuel Rosado mencionaba que era el 10 de marzo de 1847, ignoro dónde habrá obtenido el dato para anotar esa fecha.
[2] La fecha que menciona Manuel Rosado es el 27 de febrero de 1864, pero la documentación presentada da cuenta del 11 de febrero del mismo año, el primer fechamiento es del todo incorrecto y no pudo darse así, pues esa "batalla" correspondió al asalto de la ciudad por parte de los republicanos tabasqueños y a la expulsión definitiva de los proimperialistas de la ciudad San Juan Bautista, que perdiendo la ciudad el enemigo, perdían el control total del Estado, teniendo que huir al último bastión que les quedaba, Jonuta.

martes, 12 de febrero de 2019

EL SEÑOR DE PIE Y EL PECADO EN COCHE

Una dama novohispana que nos enseñó humildad.


Presunto retrato de Doña Manuela Rosa Isabel Gregoria Francisca Felipa Fernández y de la Cueva Rodríguez. Autor: Ignacio María Barreda, Retrato de dama novohispana, óleo sobre tela, 73 x 58 cm., ca. 1795, colección particular, catalogación: Juan Carlos Cancino.

DEDICO ESTA LEYENDA A MIS HERMANOS MINISTROS EXTRAORDINARIOS DE LA SAGRADA COMUNIÓN QUE FUIMOS INSTITUIDOS EL DÍA 3 DE FEBRERO DE 2019 EN EL TEMPLO PARROQUIAL DE SANTIAGO APÓSTOL, TEAPA:
Claudia Vanesa Lagunes López / Anselmo Gallegos García / Martha Miranda Ordóñez / José Atila Moreno Hernández / Dora María García Aguilar / Abelardo Pérez Méndez / Martha Elena Jiménez Arias / Crisanto Castellanos Castellanos / María Esperanza Castillo Martínez / Darwin Ramírez Cruz / Eddy Lorenzo González Jiménez.


     Doña Manuelita Fernández y de la Cueva, era una mujer muy hermosa. La describiremos a brevedad; mujer alta, con cuerpo delgado bien formado, cabellera rubia ondulante, bellísimos ojos azules y vivaces a la vez, los cuales siempre expresaban mucha alegría, mujer de singular altura con sus pechos bien formados.

     Era una dama ágil, de buen carácter, tratando de estar siempre alegre, haciendo a un lado los malos momentos de la vida, y por lo mismo su semblante reflejaba una actitud positiva ante los hechos de la vida. Sin embargo, pese a todas estas gracias, Manuelita no era un dechado de virtudes, pues había convertido su a su bello cuerpo en instrumento para obtener dinero fácil.

     No quiere decir que se dedicara en cuerpo y alma a la profesión más antigua del mundo, pero con esa belleza y esos encantos atraía hacia sí a hombres ricos, a quienes engañaba fácilmente fingiéndoles amor y aprovechaba para sacarles todo el dinero que los tontos se dejaban sacar.

     Así pues, el dinero, si no lo tenía en abundancia, si le alcanzaba perfectamente para vivir bien, con lujos suficientes y para cumplirse todos lo caprichos que se le antojaran. Pese a la vida de pecado que llevaba, en el fondo de su alma, había una persona buena, pues ayudaba a todo el que se le ponía enfrente; no digamos los magníficos donativos que enviaba a los diversos conventos y hospitales, hospicios y orfanatos; socorría a las mujeres meretrices de su gremio, y en fin, socorría a todo aquel que le pedía ayuda económica, pues los que solicitaban ayuda no se regresaban con las manos vacías.

     El dinero que ganaba a manos llenas, vendiendo sus favores, lo gastaba igualmente, no guardaba, pero sí era suficiente para hacer todas sus caridades, pues al fin y al cabo, había muchos hombres ricos en Nueva España a quienes quitarles sus dineros, fingiéndoles amor, para despreciarlos posteriormente, cuando les hubiera sacado hasta el último centavo.

     Cuenta la leyenda que el día 12 de febrero de año de gracia de Nuestro Señor de 1708, se reunió toda la nobleza de la Nueva España, en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Estaban ahí presentes para realizar un acto de gratificante humildad.

Excelentísimo Señor Don Francisco Fernández de la Cueva y de la Cueva, Duque de Alburquerque, Marqués de Cuéllar, Conde de Ledesma y de Huelma, Señor de las villas de Mombeltrán, Codosera, Lanzahita, Mijares, P. Bernardo, aldea Dávila, S. Esteban, Villarejo y las Cuevas. Comendador de la Encomienda de Guanacanal en la Orden de Santiago, Administrador de la de Vensaian en la de Alcántara, Gentil hombre de la Cámara de su Majestad, Capitán General que fue de la costas y ejércitos de Andalucía y actualmente Virrey y Gobernador, Capitán General del Reino y Presidente de la Real Audiencia de México. Tomó posesión a 27 de noviembre de 1702 años. CC-BY-NC. Coordinación de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural. Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

     Se hicieron los cimientos para hacer el camarín de la Santísima Virgen. Estaba congregada la nobleza de la Nueva España, y a la cabeza de ellos se encontraba el Virrey, el excelentísimo señor Don Francisco Fernández de la Cueva [y de la Cueva], duque de Alburquerque y marqués de Cuéllar, a quien se debe la enorme obra entre otras de la fundación del Colegio Apostólico de Guadalupe en la ciudad de Zacatecas y la solemne dedicación de la Colegiata de Nuestra Señora de Guadalupe en el año de gracia de 1709.
El 12 de enero de 1707 fue fundado el Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Guadalupe, Zacatecas por los frailes franciscanos Antonio Margil de Jesús, José de Castro, José Guerra, Alonso González, Pedro Franco, José de San Francisco, Juan de Alpuente, Roque Alcaraz, Juan Miguel de Oropeza, Alfonso Fernández de Quevedo y Cristóbal Gutiérrez.
Lo que se dedicó en aquella ocasión fue la apertura del nuevo templo dedicado a la Virgen de Guadalupe el 1 de mayo de 1709 con un solemne novenario. Hasta 1749 recibió el título de Colegiata, es decir, que sin ser catedral, posee su propio cabildo. 

     El día 30 de abril de 1709 es trasladada la Santísima Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe a su nuevo lugar en solemne procesión. Curioso espectáculo ha de haber sido, pues los delicados nobles portaban en sus manos, palas, zapapicos, azadones, etc., haciendo esta dura faena, mientras las damas los contemplaban emocionadas, mirando el duro trabajo que realizaban ya fueran sus maridos, hermanos o padres, etc.

     Algunas damas secaban el sudor del rostro de los trabajadores, otros los miraban con caridad, mientras que la multitud contemplaba gozosa el espectáculo en compañía del Arzobispo, rodeado de los canónigos guadalupanos y de algunos funcionarios de palacio.
Es preciso anotar que durante esta época no existieron los "canónigos guadalupanos" y aún la Colegiata no estaba erigida sino hasta octubre de 1750 cuando tomó posesión el primer Abad, ignoro dónde tomo el citado autor la referencia.
     Terminados de cavar los cimientos de la obra, se procedió a la colocación de la primera piedra con la bendición y los aplausos correspondientes, y de ahí, el cabildo del Santuario, ofreció un banquete a los nobles trabajores, mismo que fue preparado con suma exquisitez por las hermanas capuchinas.

     Al terminar la comida, se pusieron en marcha hacia la ciudad todos los presentes, tomando cada familia sus coches suntuosos, compitiendo con la carroza dorada del señor Arzobispo, quien partió de ese sitio muy complacido de la noble acción realizada ese día. Venían ya todos de vuelta en comitiva, cuando les dio alcance una carroza de colores rojo y dorado.

     Todos voltearon sorprendidos preguntándose por ese ridículo coche y cuál sería la sorpresa al ver que era de Doña Manuelita Fernández y de la Cueva. Al ir rebazando a las demás carrozas la gentil mujer era el blanco de la crítica de las damas de la alta alcurnia, dándose todo tipo de comentarios, desde infeliz ramera hasta elegante y hermosa dama.

     Algunas mujeres murmuraban: - Cómo puede atreverse esta mujer a alcanzar a esta noble comitiva; seguramente esta dama debe tener dentro del cuerpo al mismísimo diablo -. De repente se terminaron las murmuraciones y la comitiva hizo alto total, todos los vehículos detuvieron su andar, incluyendo el de Doña Manuelita, que también detuvo su marcha.


Un viático en el Batzán. Javier Ciga, 1917. Museo de Navarra.

     El motivo fue que en esos momentos, salía el Señor Cura de la Iglesia de Santa Ana, un viejecito de pelo cano, quien en su rostro reflejaba tranquilidad y una caridad enorme. El sacerdote salía con el Viático en las manos, a impartir los últimos sacramentos a un moribundo, por delante del religioso caminaba el sacristán, quien cargaba en su mano derecha un farol y con la izquierda iba tocando la campanilla, que emitía sonidos tristes, cuya finalidad era precisamente recordar a los transeúntes el fin de la vida.

     El sacerdote caminaba lentamente llevando en sus manos el Divino Tesoro, que iba a impartir a aquél ser que se encontraba en el umbral de la eternidad. Esta dramática escena contrastaba con el lujoso desfile de la comitiva que venía del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y era un espectáculo imponente.

     Todos los nobles se arrodillaban dentro de sus carruajes al paso del padre que tenía que ir a cumplir esa misión. De pronto, Doña Manuelita, abrió la portezuela de su carruaje y de un salto bajó de éste, se acercó al sacerdote y le ofreció con suma humildad su carro para que pudiera conducirse con rapidez a la casa del agonizante, quien esperaba con ansias los últimos sacramentos, para emprender con la gracia de Dios, el viaje sin retorno.

     Tomó la dama el farol y condujo al religioso hacia el interior del vehículo, abrió ella personalmente la puerta, se arrodilló en el estribo y le dijo estas palabras al santo hombre: - No es justo que el Señor camine a pie, y que el pecado vaya en coche. Dígnese, Padre, aceptar este carruaje para su servicio, más cinco mil pesos en oro, para que realice usted las obras de caridad que su corazón disponga -.

     Todos los presentes se quedaron perplejos; ya no murmuraron sus lenguas venenosas ni una palabra más, simplemente se dedicaron a observar a Doña Manuelita caminando a pie, tranquila y lenta, vestida elegantemente como acostumbraba, junto al carruaje que conducía al buen clérigo.

     El Arzobispo le sonrió levemente y la miró con ternura al tiempo que ella iba alejándose de su vista.

     Cuando la comitiva siguió su marcha y pasaban junto a Doña Manuelita, los cocheros y criados se quitaban con mucho respeto sus sombreros, pues todos los presentes habían recibido por parte de Doña Manuelita, una lección de humildad, que ninguno de ellos fue capaz de realizar.


*     *     *     *     *

Bibliografía

  • Gómez G., Víctor J. (s/f): Leyendas y sucedidos del México colonial. Gómez Gómez Hnos. Editores, S. de R. L., México, D.F., págs. 50 - 54.
  • Andrade, Vicente de P. (1879): Tabla cronológica de los Capitulares de la Insigne Colegiata Parroquial de Santa María de Guadalupe desde su fundación hasta hoy. Tipografía y Litografía "La Europea". México, 15 p.