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lunes, 5 de noviembre de 2018

LICENCIADO PEDRO MARIANO PEDRERO LORCA

Liberal y patriota teapaneco.


Retrato del Lic. Pedro Mariano Pedrero Lorca (1824-13/IV/1891). Este retrato se localizaba en la Biblioteca Pública Benito Juárez de Teapa, publicado en la obra de Manuel Rosado González.

     Nació en una hacienda del municipio de Teapa, la fecha exacta es descocida, sabiéndose únicamente el año que fue 1824, sus padres fueron Dn. Pedro Pascual Pedrero Giorgana (1798-¿?) y Dña. María Ignacia Lorca Hernández (1800-¿?), siendo el tercer hijo del matrimonio, tuvo por hermanos a Dn. Andrés Domingo Pedrero Lorca (10/XII/1819-¿?), Ing. Pedro Pedrero Lorca e Ignacia Pedrero Lorca.

     Sus primeros estudios los realizó en su pueblo natal que el 27 de octubre de 1826 adquirió la categoría política de Villa, tuvo su habitación en la primera casa con inmensos portales que hoy recorre la calle Mariano Pedrero en honor a él. Posteriormente, pasó a la ciudad de Mérida de Yucatán donde entró en el Seminario Conciliar de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso del Obispado de Yucatán, única institución de educación profesional en la primera mitad del siglo XIX, se dice que tomó primero la decisión de ordenarse sacerdote para ocupar algún puesto dentro de la carrera de las letras a la cual muchos aspiraban, pero que persuadido por su compañero y paisano Manuel Sánchez Mármol y su excelente amigo el yucateco Manuel Rosado Palomo optó por la carrera de leyes.


Fachada principal del edificio que albergó el Seminario de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso de la Diócesis de Yucatán, en la ciudad de Mérida. Propiedad del dominio público.

     Dice de él en su Historia del antiguo Seminario Conciliar de San Ildefonso el eminente abogado y político yucateco Lic. Serapio Baqueiro Preve en la página 40 de su obra:
"Fue primer conmaestro de su curso de filosofía. Concluyó como catedrático el que inició el Presbítero D. Juan de Dios Valdós, y que no continuó por haberse ausentado del país con motivo de la guerra de los bárbaro; fue igualmente catedrático de la Gramática Castellana, y por último obtuvo como abogado de inteligencia y honradez, destinos honoríficos en Tabasco, su patria. El autor."
     Resulta interesante saber estos datos para comprender la personalidad de Mariano Pedrero, su alta educación y vastos conocimientos le llevaron a ser profesor aún sin haber terminado sus estudios, además esta parte de la historia se desarrolla en los momentos más álgidos socialmente hablando en Yucatán, el inicio de la Guerra de Castas en julio de 1847 fue un suceso que impidió en muchos de los casos continuar con los estudios por temor a que las fuerzas indígenas rebeldes tomaran la ciudad de Mérida, inclusive el mismo Obispo de Yucatán había optado por trasladar la sede del obispado a la ciudad de San Juan Bautista, Tabasco.

     Ya vuelto a Tabasco como Abogado, se asentó en San Juan Bautista donde por tres años (1854-1856) ejerció su profesión como Juez del Crimen, se conserva una carta que dirige al Ministro de Justicia e Instrucción Pública Antonio Martínez de Castro fechado el 24 de junio de 1856 donde da cuenta del nombramiento de José María Rodríguez como ministro ejecutor de Tabasco (AGN. Justicia, v. 557, f. 186-188). Sus participaciones debieron ser muy meritorias para haberle valido ser nombrado Juez de Primera Instancia de la capital del Estado a principios del año de 1859.

     En calidad de Juez de Distrito, hizo los nombramientos de juez promotor y suplente del juzgado de San Juan Bautista, mismo que avisó en un oficio dirigido al Ministro de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública, Manuel Ruiz el 21 de febrero de ese mismo año (AGN. Justicia, v. 613, fs. 440-445). Al mes, el entonces Gobernador Constitucional del Estado de Tabasco, Victorio Victorino Dueñas Outrani le nombró como Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tabasco, tomando posesión los primeros días del mes de marzo. Dentro del rubro solicitó el 7 de marzo al Ministro antes mencionado una providencia para que se le fuera devuelto un depósito de $1, 033.00 que en el año de 1840 se había entregado a la administración de la aduana (AGN. Justicia, v. 617, fs. 192-195).

     Sin embargo, a pesar del nombramiento como Presidente del TSJ, seguía al frente del Juzgado de Distrito pues el 13 de mayo de 1859, al mismo Ministro, solicitaba el abono del déficit por la aduana marítima del puerto de Tabasco, en virtud de que era insuficiente la renta del papel sellado (AGN. Justicia, v. 628, fs. 143-147). Además que su preocupación principal fue mantener el buen orden y funcionamiento del juzgado, se abocó en seleccionar a quien sería su suplente, mismo acto que de todo rendía cuentas al Ministro Ruiz de sus acciones como lo demuestra su oficio del 27 de mayo (AGN. Justicia, v. 613, fs. 446-454). Pero las desavenencias con el Gobernador que le había nombrado Presidente del TSJ por la toma de decisiones privadas o particulares y por diferencias de ideas entre ambos se generó una situación nada favorable para el Lic. Pedrero pues mantenía dos cargos que si bien lo sabía desempeñar con toda puntualidad, creía el Gobernador que no estaba calificado para ello, pero igual podemos ver una falta grave, si el mismo Gobernador le había hecho Presidente del TSJ que en suma era un puesto mayor y delicado dentro de la administración gubernamental, ¿cómo podía no ser apto el Lic. Pedrero para el puesto? Sería incongruente esa actuación.

     Ante toda esta situación generada renuncia a ser Presidente del TSJ, pues para el 11 de junio ya lo era Dn. Manuel Ponz y Ardil. Pero el quiebre estaba realizado, el propio Gobernador Dueñas escribe un oficio el día 8 de octubre de 1859 al mismo Ministro Ruiz para expresarle su sentir ante la postura del Lic. Pedrero, manifestando haber recibido la circular donde se nombran los jueces de distrito y circuito, pero al mismo tiempo informando sobre el mal manejo de sus actividades Mariano Pedrero, en su calidad de juez de Tabasco y solicitando sea removido de su cargo, quedando en su lugar José Payró (AGN. Justicia, v. 626, fs. 162-165). Esta fractura caló muy hondo en los ánimos del Lic. Pedrero que envió su carta de renuncia al Ministro Ruiz como Juez de Distrito y notificando que José Payró había quedado constituido en esa calidad el 21 de noviembre (AGN. Justicia, v. 613, fs. 466-476). Retirándose a la vida familiar, donde por las múltiples ocupaciones del servicio público no había podido permanecer.

     Se había casado el 12 de agosto de 1857 con la Srita. Concepción Llergo Pedrero, prima hermana en segunda generación, con la cual había de procrear 7 hijos: Andrés de Jesús (13/VIII/1877-¿?), Eduardo (10/XI/1880-05/XI/1953), Mariano, Ignacia, Pedro, Inés y Soledad, todos Pedrero Llergo.

     Ante la notable situación que estaba viviendo el país con respecto a invasión proimperialista y la instalación del Segundo Imperio con la llegada de Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota Amalia, no dudó en tomar las armas para defender el territorio, se situó según relato de Rosado González, en la Línea de Palizada, Campeche. Su determinación le valieron elogiosas palabras del Gral. Pedro Baranda y Quijano, campechano, hijo del notable Gral. Pedro Sáinz de Baranda y Borreiro, quien dijo de él:
"Con un valor a toda prueba, el Lic. Pedrero fue a Jonuta a rescatar al Capitán Manuel González que con cien hombres se encontraba en peligro. El Lic. Pedrero, militar y abogado, fue con el Lic. Sánchez Mármol el alma intelectual de los liberales. El Lic. Pedrero fue un elocuente orador. Su palabra convincente era escuchada por la solidez de su criterio, no solo en el Congreso, sino en el mismo Tribunal."
     Para mayor comprensión del entramado histórico de Jonuta, último bastión tabasqueño de los proimperialistas, invito a leer el artículo del Dr. Raymundo Vázquez Soberano que lleva por nombre Jonuta: un escenario olvidado de la guerra de intervención y el imperio en Tabasco (1863-1867) en el libro que coordina el Dr. Carlos Enrique Ruiz Abreu: La intervención francesa y el triunfo liberal en Tabasco (27 de febrero de 1864) publicado por el Gobierno del Estado de Tabasco y CONACULTA.


Con la llegada de los proimperialistas franceses al mando de Eduardo González Arévalo inició una lucha contra el sistema conservador implantado de manera obligada, sin embargo, las fuerzas republicanas al mando del coronel Gregorio Méndez Magaña y las diversas secciones lograron minar y expulsar a los usurpadores. "Retirada de las fuerzas intervencionistas francesas de San Juan Bautista el 27 de febrero de 1864", Archivo Histórico del Poder Ejecutivo del Estado de Tabasco.

     Al triunfo de los liberales sobre el conservadurismo imperialista que culminó con el fusilamiento del archiduque Maximiliano y sus generales Miguel Miramón y Tomás Mejía en el cerro de las Campanas, cercano a la ciudad de Querétaro el 19 de junio de 1867 y la entrada del presidente Benito Juárez a la capital de la República, después de haber pasado por diversas dificultades y encontrarse el país en la ruina económica y ante la necesidad de un programa de reconstrucción nacional que aglutinara el mayor apoyo posible, el Lic. Pedrero desde la capital del Estado, San Juan Bautista, le envía una carta fechada el 30 de agosto de ese mismo año, en la que le notifica que envió una libranza al ministro de Guerra, Gral. Ignacio Luis Antonio Mejía Fernández de Arteaga, por la cantidad de $1, 200.00 a beneficio de los hospitales de sangre de Puebla de Zaragoza, además que lo felicita por el triunfo de la República, no sin antes recomendar al Lic. Manuel Sánchez Mármol y Miguel Errazquín (B.N., Correspondencia privada de Benito Juárez, ms. J.22-3713). En respuesta el presidente Juárez le asegura en carta autógrafa que tenía en cuenta a sus recomendados (B.N., Correspondencia privada de Benito Juárez, ms. J.22-3713).

     Durante ese periodo tan álgido para el Estado, cuando toma posesión como Gobernador y Comandante Militar, el muy recordado el Coronel Gregorio Méndez Magaña el 4 de octubre de 1864, logra reunir a la nueva VII Legislatura para proceder a la reorganización de Tabasco y el buen funcionamiento de los órganos gubernamentales que ayudarían a restablecer el orden jurídico, de la cual toma posesión en el número 178 el Lic. Pedrero, fungiendo como suplente Dr. Francisco Ghigliazza. Posteriormente, participó como diputado a la IV Legislatura federal que dio inicio el 8 de diciembre de 1867 y que concluyó el 9 de mayo de 1869, siendo presidente constitucional el Lic. Benito Juárez García, por eso tuvo influencia en recomendar a sus amigos para diversos puestos de gobierno.


Lápida de la sepultura a perpetuidad del Lic. Pedro Mariano Pedrero Lorca en el Cementerio General de la ciudad de San Juan Bautista (hoy Villahermosa). Propiedad fotográfica ELGJ.

     Al término de su gestión legislativa, regresó a su Estado natal, donde retomó nuevamente su posición como Juez de Distrito y finalmente como Jefe de Hacienda, puestos que desempeñó hasta su muerte, ocurrida en la capital de Tabasco el día lunes 13 de abril de 1891. A continuación insertamos la Oración Fúnebre que le dedicó su amigo el Sr. León Alejo Torre que se publicó en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Tabasco el día 18 de abril de ese mismo año:
ORACIÓN FÚNEBRE leída en el Cementerio General, la tarde del martes 14 de Abril al inhumarse el cadáver del distinguido Tabasqueño Lic. D. Mariano Pedrero.
     El H. Ayuntamiento de Teapa de 1899 le otorgó el nombre de Mariano Pedrero a la calle donde habitó por muchos años en lo que en ese entonces era la calle llamada de la Libertad que llevaba al barrio de Tecomajiaca y también a la ranchería en la cual nació y que es el día de hoy una floreciente comunidad, Mariano Pedrero 3ra sección.


Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.



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Bibliografía


  • Rosado González, Manuel (1990): Historia y geografía de Teapa. Instituto de Cultura de Tabasco, Gobierno del Estado de Tabasco. Villahermosa, Tabasco.
  • Ruiz Abreu, Carlos Enrique (2017): El legado de Juárez a Tabasco. Leyes e ideas 1855-1872. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Villahermosa, Tabasco.
  • Baqueiro Preve, Serpio (1894): Historia del antiguo Seminario Conciliar de San Ildefonso. Tipografía de G. Canto, 2a de "Los Novelo". Mérida, pág. 40.
  • Ruiz Abreu, Carlos Enrique, et. al. (2015): La intervención francesa y el triunfo liberal en Tabasco (27 de febrero de 1864). Instituto Estatal de Cultura, Gobierno del Estado de Tabasco, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Villahermosa, Tabasco, México, 369 p.
  • Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Tabasco, tomo VIII, no. 445, abril 18 de 1891, pág. 1. "Noticias del Estado.- Sensible muerte."


jueves, 30 de agosto de 2018

PRESBÍTERO NICANOR JOSÉ GONZALO HERNÁNDEZ SERRANO

Gobernador de la Mitra de Tabasco

(Parte 1)

Litografía del Señor Canónigo Presbítero Nicanor José Gonzalo Hernández Serrano (1900). Propiedad ELGJ.

     Nació en poblado de Kikil (actual comisaría), entonces  pueblo de Tizimín, del Partido del mismo nombre el 10 de enero de 1834, hijo de los señores Luis Beltrán Hernández y Boutier y María de los Reyes Serrano y Larra, bautizado como Nicanor José Gonzalo.
  • Nicanor, por haber nacido el 10 de enero, festividad del santo diácono.
  • José por el patrocinio otorgado el día de su bautizo y en honor a su abuelo paterno.
  • Gonzalo por en honor a su abuelo materno.

     Desde su temprana edad, él y sus padres se fueron a vivir a la villa de Valladolid donde permanecieron hasta 1848 poco antes de desencadenarse la famosa "Guerra de Castas", pasando a ciudad de Campeche y posteriormente a radicar en la isla de Cozumel. Ahí su familia conocerá al generoso caballero don Tomás de Mendiburo que les brindará su protección en tiempos por demás difíciles cuando la situación política, social y económica de Yucatán se estaba volviendo insostenible debido a la guerra, llevándoselos a Motul donde vivirían fuera del alcance de la situación yucateca.

Edificio que antiguamente fue el Seminario Conciliar de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso del Obispado de Yucatán fundado por el Ilmo. Sr. Dr. Fray Francisco de San Buenaventura Tejada Diéz de Velasco, OFM en 1751 en la ciudad de Mérida, donde estudió el Pbro. Nicanor José G. Hernández de 1853 a 1858. Fotografía de dominio público.

     Cumpliendo los 19 años en 1853 decide ingresar al Colegio Seminario Conciliar de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso del Obispado de Yucatán en de la ciudad de Mérida con la finalidad de tomar la carrera eclesiástica y donde tendrá excelentes maestros:
  • Lic. Francisco Martínez de Arredondo, que fuera Magistrado de la SCJ.
  • Don Juan Antonio Esquivel.
  • Ilustrísimo Sr. Canónigo Pbro. Saturnino Vela, que sería Chantre de la S. I. C.
  • Ilustrísimo Sr. Rector Pbro. Leandro Rodríguez de la Gala, futuro obispo de Yucatán.

     No pudo optar por grados académicos debido a la falta de recursos económicos, pero si logró acceder a las sagradas órdenes gracias a su esfuerzo y dedicación, además de haber sido un alumno ejemplar y aplicado en sus materias, durante todos sus estudios hasta lograr su primera misa lo hizo bajo la protección del Sr. Cura Dr. Dn. Nicolás Baeza y de su prelado:
  • Subdiaconado en el mes de febrero de 1858.
  • Diaconado en el mes de mayo.
  • Presbiterado el 17 de septiembre por manos del Ilustrísimo Sr. Dr. Dn. José María Guerra y Rodríguez Correa, obispo de Yucatán.

     Después de su ordenación sacerdotal fue destinado a la parroquia de San Cristóbal de la ciudad de Mérida como Teniente Cura, donde era Cura su gran benefactor el Dr. Baeza. Despidiéndose el miércoles de ceniza del año de 1864 para pasar a residir en el Palacio Episcopal por mandato del Ilustrísimo Sr. Dr. Dn. Leandro Rodríguez de la Gala, entonces ya Administrador Apostólico del Obispado de Yucatán. Durante ese lapso solicitó permiso para visitar a sus familiares en Valladolid que residían ahí desde hacía un año.

Parroquia y Convento de San Antonio de la ciudad de Izamal, Yucatán. Litografía del siglo XIX, ca. 1820. Propiedad del Archivo Público de la Ciudad de Izamal, Yucatán.

     A su regreso fue solicitado por el Señor Cura de Izamal, Dn. José Eulalio Díaz como Coadjutor pero no quiso aceptar el nombramiento y prefirió seguir siendo Teniente, poco tiempo después el Cura Díaz fue trasladado a otra parroquia y quedó a cargo como Cura interino de la parroquia de San Antonio por órdenes superiores, hasta que por instancias suyas ante el Gobierno Eclesiástico entregó la parroquia a manos del Pbro. José Mateo Rojas, durante este tiempo no desea tener una responsabilidad o teme a hacerse cargo de una responsabilidad mayor como era ser Cura de alguna parroquia. Es enviado por influencia del Sr. Provisor Dr. Dn. Manuel Secundino Sánchez al Seminario Conciliar donde era querido por todos.

     El 10 de julio de 1864 fue destinado al Curato de Teabo debido al delicado estado de salud de su párroco, el M. R. P. Fray Marcelino Vera que se había ausentado para reparar su salud, pero el mismo día que iba en camino hacia Teabo, al pasar por el pueblo de Mama le notifica el Sr. Cura Dr. Dn. José Antonio Monforte la repentina muerte del Sr. Vera, lo que hizo apresurar su llegada el 12 de mismo mes, se hizo cargo de la parroquia, practicó inventarios, dio cuenta al Superior Gobierno Eclesiástico y rehusó el nombramiento de Cura interino que se le ofreció, entregando a los quince días el Curato al Sr. Pbro. Dn. Francisco Palma y regresó a Mérida al Seminario.

Parroquia y convento de San Pedro y San Pablo de Teabo, administrado por la orden franciscana de la Provincia de San José de Yucatán hasta la muerte de su último párroco que lo fue el M. R. P. Fray Marcelino Vera, OFM el 11 de julio de 1864 en la villa de Ticul, pasó a manos del clero secular hasta el presente. Esta parroquia fue atendida por el Pbro. Hernández durante quince días en 1864. Fotografía de dominio público.

Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.