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martes, 11 de septiembre de 2018

LA ANTIGUA DEIDAD ZOQUE DEL "EL MURE" DE TEAPA

La Nöwayomo es "la mujer oriunda del agua".


Dedicado a los pobladores del barrio El Mure.

Fuente y manantial de agua u ojo de agua de El Mure, que según se dice proviene de una corriente subterránea del cerro del Coconá. Fotografía de los años 50's. Propiedad Hilario Orea Murcia.

     Muchos de nosotros hemos caminado entre la intersección de las actuales calles Ing. José N. Rovirosa y Anastacio Luque en el muy popular barrio de El Mure en el centro del municipio de Teapa, donde es muy conocida una fuente de agua que durante muchos años sirvió como un centro de convivencia social cotidiana para muchas mujeres que ahí llegaron a lavar sus piezas de ropa en unas bateas que fueron colocadas ex profeso justamente al frente de una capillita en forma oval o arco de medio punto, dedicada a la virgen de Guadalupe desde su construcción a principios del siglo XX.

     Este sitio tan emblemático para Teapa tiene y cuenta con una historia por demás interesante y al mismo tiempo aterradora, desde los tiempos prehispánicos Teapan formó parte de una de las provincias zoques dominadas por los 3 cimatanes o cimatecas (controlado por pueblos de Cimatán, Cunduacán y Cuaquilteupa) junto con los pueblos de Nicapa, Magdalena Colpitan, Ixtapangajoya, Pichucalco, Tapijulapa, Tacotalpa, Oxolotán y Tecomaxiaca, que se encontraban en la planicie que descargaban al Golfo de México, estos pueblos cimatanes o cimatecas eran de habla náhuatl y se dedicaban al comercio en toda la antigua provincia de Cupilcón, Tabasco y Acalán conocida como la Chontalpa, pues eran hablantes del chontal o yokot'an.

El ojo de agua arrojaba agua cristalina y pura que era el origen de toda la civilización, por eso los indígenas zoques veneraban el sitio pues su movimiento (curso) llevaba al río, símbolo del camino recorrido por la vida. Propiedad fotográfica de domino público.

     De esta manera, Teapan (nombre que le impusieron los hablantes del náhuatl al pueblo zoque de Tzono mo) se convirtió en un pueblo eminentemente comercial, cuyo mercado estaba abierto a los pueblos aledaños, siendo sede de intercambio y compra-venta de los mejores productos de Chiapas, Altiplano Central de México, Honduras y Guatemala. Como toda sociedad prehispánica tenían sus centros adoratorios o templos naturales donde realizaban todo tipo de invocaciones para favorecer la ayuda de las deidades, según investigaciones recientes en el área zoque del norte de Chiapas, los zoques no construyeron muchos vestigios materiales de templos pues para ellos el mejor valor lo constituían los mismo cerros que en su interior albergaban cavernas que dentro de esa cosmovisión eran la entrada al inframundo, lugar de los muertos y de las deidades.

     La fuente, manantial, ojo de agua, corriente u arroyo de El Mure constituyó un sitio místico importante para los zoques prehispánicos y del siglo XVI, pues ahí en ese sitio se edificó un altar a una antigua deidad zoque asociada al agua, la Nöwayomo ( es "agua, way es un locativo "oriunda de", yomo es "mujer casada"), "la mujer originaria u oriunda del agua" estaba relacionada a la guerra, al comercio y a la vida matrimonial según la apreciación de los zoques. El sitio probablemente tenía una diosa de piedra en el ojo de agua donde se hacían ofrendas rituales de productos provenientes de diversos lugares. Era el centro espiritual que giraba en torno a la vida cotidiana, por ello se desprende que "el día que se seque el lugar todo el pueblo desaparecería", esa conseja indígena perduró hasta la actualidad, de la misma manera dentro del ritual estaba tomar las cristalinas aguas que salían del interior del inframundo, agua de los dioses, vida para los hombres, también de ello nace la conseja "aquel foráneo o extranjero que llegue a beber las aguas de la fuente se quedaría a vivir para siempre en el lugar", este misticismo se arraigó profundamente en la conciencia de los teapanecos y forma parte de sus creencias.

La Nöwayomo, se situaba a las orillas del caudaloso arroyo que desembocaba en el río con la intención de perder a los hombres, los cautivaba con su belleza, los seducía hasta matarlos, su imagen sigue siendo el reflejo de la ancestral necesidad de regresar a los antiguos ritos e idolatrías en El Mure. Propiedad fotográfica de domino público.

     Sin embargo, no todo fue beneficio y abundancia, a la caía de los pueblos zoques en manos de los españoles y someterlos para agregarlos a un sistema de imposición como lo fue la encomienda, la evangelización y la férrea extirpación de las idolatrías hicieron que los lugares sagrados zoques se fueran convirtiendo en sitios malditos por los mismos españoles, que crearon una red de confiscación de ídolos, obligando a los indígenas a hacer sus rituales de manera discreta y secreta, entonces no existía el barrio, era un sitio desolado pero con una comunicación directa al río por el cual podían escapar si eran encontrados.

     Durante los 300 años de dominio español, el sitio pareció no tener cambio, su ocupación se dio hasta el siglo XIX, pero se fueron olvidando del sitio como lugar místico religioso y se comenzó a convertir en un sitio por demás cargado de sobrenaturalidad, los indios contaban que estaba dedicado a una antigua diosa que ya no adoraban, pero que seguía dueña del terreno y que aquellos que penetraran en su territorio morirían irremediablemente. La Nöwayomo también fue conocida e identificada como la Tisigua, Tishanila, Siguanaba o Llorona dependiendo de la región cultural de México, con características idénticas entre ellas, una mujer hermosa, cuerpo escultural, que se baña junto a la fuente de agua, que atrapa a los hombres con su belleza y al momento de tocarla se transforma en una enorme víbora que los devora o pierde para siempre, en algunos casos los ahoga y los deja sin ojos con la expresión en el rostro de haber visto al mismo demonio en persona.

     Durante los años 1810 y 1815, personas contaron haber visto a la mujer presagiando funestos desenlaces para el pueblo, una terrible peste que atacó a la población diezmándola notablemente y posteriormente en 1834 cuando ocurrió un segundo brote del cual se tiene constancia documentada. La mujer por años no dejó de aparecerse hasta finales del siglo XIX pues era un campo inhabitable, hasta que decidieron crear las actuales calles que marcan los linderos y se edificó ahí un altar dedicado a la virgen de Guadalupe quizá por el motivo de santificar el sitio y evitar así nuevamente la aparición de la fatídica mujer.

Este antiguo espíritu deificado, fue durante muchos años la perdición del sitio, sin embargo, su culto fue arrasado por la devoción a la virgen de Guadalupe que hoy día posee ahí una capilla. Propiedad de C. Wilkina.

     El brote de agua no dejó de ofrecer a los nuevos inquilinos de un barrio que naciendo y desconociendo los verdaderos sucesos del sitio, pasaron desapercibidos de la importancia del sitio como centro religioso indígena, hoy prácticamente nadie se acuerda de la función que durante años sirvió para una sociedad extinta en Teapa, El Muro que inicialmente se construyó para detener el paso del arroyo se fue degradando el vocablo para dar paso a ser El Mure como actualmente le conocemos.


Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.


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Bibliografía

  1. Reyes Gómez, Laureano (2011): "Ritual de invocación a deidades ancestrales zoques", en Revista LiminaR. Estudios sociales y humanísticos. Año 9, vol. IX. Universidad Autónoma de Chiapas. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, p. 86.
  2. Reyes Gómez, Laureano (2007): "La visión zoque del Inframundo", en Revista Española de Antropología Americana. No. 2, Vol. 38. Universidad Complutense de Madrid. España, págs. 97-106.
  3. González Jiménez, Eddy Lorenzo (2017): "Leyendas Teapanecas. Rescatadas, Anotadas y Comentadas", en prensa.

jueves, 9 de agosto de 2018

SOBRE EL NOMBRE DE TEAPA Y SU CIUDAD


¿Sabías que…?
            En la cabecera del municipio de Teapa existe un ojo de agua natural conocido como El Mure, según muchos procedente de una corriente subterránea del Cerro Madrigal y otros que del Coconá, interconectado por unos túneles que desembocan en las pozas del río Teapa, un brazo brota de un lomerío que baja al río y que fue conocido durante la época prehispánica como “agua”. Por su origen natural, el manantial fue asociado a la Nøwayomo, deidad femenina zoque que se veneraba en el lugar y que protegía ese nacimiento, por muchos siglos sería sitio ritual para el pueblo zoque asentado en sus inmediaciones, el antiguo pueblo de Tzanø’ Mø, que fue nahuatlizado por los mercaderes a Teapan, cuyo significado es “Río de Piedras”. Tzanø’ Mø es el nombre prehispánico del municipio y el origen de su nombre.
Foto 1: Aerofografía o fotografía satelital de la ciudad de Santiago de Teapa. Propiedad Arq. Diana León (2012-13).
Todos hemos conocido la ciudad simplemente como Teapa, pero su denominación completa es CIUDAD DE SANTIAGO DE TEAPA, así con todas sus letras. En la mayor parte de los registros públicos, privados y oficiales, especialmente en la documentación del siglo XIX y todavía hasta principios del siglo XX se cita a la ciudad cabecera como Santiago de Teapa. De hecho el Vicegobernador Marcelino Margalli y el Congreso del Estado firmaron el Decreto que concede al pueblo de Teapa como Villa el 27 de Octubre de 1826 y en él pasó a denominarse de esa forma.
Posteriormente los libros del Registro Civil desde 1861 hasta 1890 proceden en el encabezado de la siguiente manera: "En la ciudad de Santiago de Teapa...", pero es cuando llega como Juez del Estado Civil don Ramón Nonato López, que suprime el primer nombre dejando únicamente: "En la ciudad de Teapa...", no hubo razón legal para eliminarlo. Al asumir el gobierno de Tabasco el Ausencio Conrado Cruz en 1927, procede a cambiar los nombres religiosos que ostentan muchos municipios, pueblos y villas de Tabasco, pero en el Decreto no le quita a Teapa ni su nombre, ni el de lugar alguno en el municipio. Pero desafortunadamente, el tiempo hizo caer en el olvido su nombre original. Teapa, es por tanto, el nombre del Municipio, pero el de su ciudad es y seguirá siendo SANTIAGO DE TEAPA.

Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.