miércoles, 27 de febrero de 2019

EL 27 DE FEBRERO Y LOS PARTICIPANTES TEAPANECOS

Teniente Coronel Anastacio Luis Luque Martínez



Retrato del Coronel Gregorio Méndez Magaña. Propiedad fotográfica Alfonso Bouchot, 2013.


     Mucho se ha escrito sobre este evento tan particular de armas en Tabasco, pero poco se ha logrado comprender del mismo, autoridades políticas y académicas en muchos de los casos han confundido fechas y lugares, dando paso a lamentables errores que han perdurado hasta nuestros tiempos, uno de ellos ha sido, el suceso histórico suscitado el 27 de Febrero de 1864 en la ciudad de San Juan Bautista.

     Mientras que en México las fracciones conformadas por liberales y conservadores estaban en franca oposición, surgió nuevamente la antigua idea de someter al país ante la voluntad política extranjera, así como la guerra de 3 años, conocida como la Guerra de Reforma, había dado continuidad al movimiento liberal, los conservadores, no obstante su derrota con el triunfo de la república en 1861, se quedaron a brazos cruzados formulando la invitación a Maximiliano de Habsburgo y a su esposa Carlota Amalia de Bélgica por medio de las gestiones del emperador francés Napoleón III que deseaba contrarrestar la influencia estadounidense y tener un aliado que sirviera de muro a los EU, ésta política fue denominada proimperialista por parte de los liberales mexicanos y tuvo un resquebrajamiento al solicitar las 3 potencias europeas el pago de sus adeudos que Juárez como presidente interino había detenido por encontrarse la patria comprometida económicamente.

    So pretexto de exigir el pago, amenazaban comenzar una guerra, que por la diplomacia mexicana se contuvo, más sin embargo, los franceses aprovecharon la oportunidad para hacer efectivas las ideas de Napoleón y tomar por la fuerza el país para sentar en el trono mexicano, abolido en 1823, un monarca extranjero afín al imperio francés, mismo en el que se vio Maximiliano y Carlota. Esta situación que se generó en todo el país, tuvo como consecuencia inmediata el levantamiento de los liberales para repeler a aquellos que estuvieran a favor del imperio, cada Estado de la república se aprestó con valentía a defender el honor de su patria.

    Tabasco no fue la excepción, cuando se presenta el coronel Eduardo González Arévalo (un español que no francés) al mando de un contingente de personas llegadas de Campeche, Yucatán y de otras partes de México, toma la capital San Juan Bautista y ejerce arbitrariamente un gobierno afín al imperio francés. Nótese que en ninguna parte figura algún francés como personaje central, el entonces gobernador de Tabasco tiene que huir para salvar su vida, que lo era en ese entonces el señor Victorio Victorino Dueñas Outrani y Felipe de Jesús Serra Campos como vicegobernador, éste último nos menciona la historia que se va a la sierra tabasqueña a una cabaña que tenía por ahí y esperar mejores tiempos para salir.

     Pero la valentía corrió desde la Chontalpa y la Sierra, que por instrucciones del Coronel Gregorio Méndez Magaña se fueron formando grandes batallones, las secciones "Zaragoza", "Valle", "Centro" y "de Reserva" con hombres de talante como el Coronel Narciso Sáenz, Coronel Lino Merino, Coronel Filomeno López de Aguado, Coronel Eusebio Castillo, Coronel Andrés Sánchez Magallanes, Coronel Juan de la Rosa Pérez, entre otros. Los dos momentos decisivos entre 1863 y 1864, fueron: 1 de noviembre de 1863 en las inmediaciones de la hoy ciudad de Cunduacán, en un terreno denominado Jahuactal, la batalla que hoy lleva su nombre (que en las muchas versiones se toma como una mera leyenda) y la del 27 de febrero de 1864 en la que se logra definitivamente hacer retroceder al enemigo proimperialista francés de la ciudad de San Juan Bautista (Villahermosa) y hacerlos replegarse al único bastión que les quedó en Tabasco, el pueblo de Jonuta que se mantuvo hasta 1866.

     En eso reside la importancia de estas fechas, la primera fue una batalla lograda con una táctica militar y combate cuerpo a cuerpo, la segunda que inicia el 11 de febrero con el ataque de El Principal, donde estaban las fuerzas armadas de los enemigos conservadores y que finaliza con la retirada de éstos últimos fuera de la capital, es la pérdida del poder que nunca tuvieron. No se logró solo, la participación de muchos municipios en defensa de la soberanía nacional fue evidente; la Chontalpa y la Sierra fueron las dos regiones históricas que se aprestaron con afán de sacudirse el imperio del territorio, tiempo antes de la llegada de Maximiliano y Carlota a tierras mexicanas.

     En la Sierra, Teapa y Tacotalpa tuvieron una participación casi heroica, el Coronel Lino Merino Marcín y compatriotas tacotalpenses dieron el ejemplo y le secundaron los teapanecos con el Capitán Anastacio L. Luque, Coroneles Eduardo Rosario Bastar Zozaya, José María Bastar Zozaya, Gregorio Bastar Zozaya y Policarpo Bastar Zozaya en compañía de los civiles Laureano Calzada, Aniceto Hernández, Anastacio Ocampo, Pedro José, Ramón y Natividad Toca, Inés y Ramón Alfaro, Fermín y Simón Rodríguez, León Méndez, Basilio Figueroa, José Natividad y Carmen Brindis, Mariano y Demetrio Chanona, Saturnino Sánchez, Juan de la Rosa Pérez, Pedro Uribe y Tomás Pedrero y una muchedumbre que se enlistó como soldado raso a las órdenes del tacotalpense Merino. Entre todos ellos tenemos la figura de un teapaneco, digno descendiente Bernabé de Luque que fuera escribano real de la provincia de Tabasco y férreo defensor de la Independencia en 1821.

Fotografía del Capitán Anastacio Luque. En el libro de Manuel Rosado González, 1962.


Teniente Capitán Anastacio Luis de Luque Martínez.- Junto con el Teniente Coronel Eduardo Rosario Bastar Zozaya, figuró el Capitán Anastacio Luque. Nació el Capitán Luque el 05 de enero de 1830[1] en la entonces Villa Heroica de Santiago de Teapa. Fueron sus padres, Don Ángel de Luque y Doña Tomasa Martínez de Luque, de cuyo enlace hubo tres hijos: Anastacio (el primogénito), Eraclio (padre del emérito y recordado Dr. Alejandro Luque) y Rosalía (casada con el coronel Eduardo Rosario Bastar Zozaya). Si bien de su formación no se sabe absolutamente nada, es probable que se haya formado en la escuela que fundara el senador Salvador Calcáneo y el cura párroco del templo parroquial en la Villa de Teapa, recibiendo la instrucción elemental, su inquietud y notable experiencia como político innato se vio reflejado en su notable interés en participar como servidor público en el Ayuntamiento y Jefatura Política de Teapa desde temprana edad. El Capitán Luque contrajo nupcias con la señorita Candelaria Medina que era 15 años menor que él, de cuyo enlace no hubo hijos.

     Fue un ferviente defensor de la causa liberal y de las Leyes de Reforma, recalcitrante Juarista y patriota. Esto lo demostró al servir en las filas de los Coroneles Lino Merino, Gregorio Méndez y Eusebio Castillo de quien fue amigo personal y de quien recibió notable instrucción militar. En el informe del Coronel Castillo al Secretario de Guerra, menciona al Capitán Luque por su arrojo y valor en la toma de El Principal, hecho de armas ocurrido el 11 de febrero de 1864.[2] Allí recibió un balazo en una oreja y fue muy felicitado por los Coroneles Méndez y Castillo. El notable escritor José María Merino en su poco recordada Carta a la memoria del Coronel Lino Merino de 1905 recuerda los hechos notables de quienes participaron a su lado en la lucha contra los invasores proimperialistas franceses, entre ellos considera a teniente capitán Luque.


Acta de defunción del capitán Anastacio Luque, cuya muerte se verificó el día 4 de abril de 1895. Oficialía del Registro Civil de Teapa, Tabasco.

     Después, las actividades desempeñadas como Juez del Estado Civil (1879-1881) y tres veces Jefe Político en diversas fechas (1877, 1884 y 1886) nombrado por los gobernadores General Juan Ramírez Calzada, Dr. Manuel Mestre Gorgoll y Coronel Eusebio Castillo por la confianza y las cualidades morales que le caracterizaron. A pesar de su “recalcitrante Juarismo” pasó a la filas porfiristas donde obtuvo el reconocimiento de personalidades tabasqueñas que también participaron en los diferentes vaivenes de la política estatal y conocieron de cerca la entereza y rectitud de Anastacio. El General Abraham Bandala Patiño, gobernador del Estado varias veces lo visitó en su casa habitación de la calle José Víctor Jiménez que comenzaba en la ahora bajada hacia las “4 Esquinas”, donde falleció el 4 de abril de 1895 a la edad de 65 años según su acta de defunción de ictericia firmada por el Juez del Estado Civil Eugenio Quintero y testimoniada por los señores Alberto P. Wade y los Ramones Castro y Pérez amigos del extinto, dejando viuda a doña Candelaria Medina a los 50 años de edad. Fue sepultado en el Cementerio General de la Ciudad con los honores correspondientes a un veterano de la defensa de la Patria.


Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.


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Bibliografía

  • Filigrana Rosique, Jesús Arturo (2015): Un territorio republicano en el seno de un imperio, en Ruiz Abreu, Carlos Enrique (coordinador): La intervención francesa y el triunfo liberal en Tabasco (27 de febrero de 1864). Gobierno del Estado de Tabasco, Instituto Estatal de Cultura. Villahermosa, Tabasco, págs. 101-144.
  • Rico Medina, Samuel (2015): Los intervencionistas en Tabasco: 1862-1867, en Ruiz Abreu, Carlos Enrique (coordinador): La intervención francesa y el triunfo liberal en Tabasco (27 de febrero de 1864). Gobierno del Estado de Tabasco, Instituto Estatal de Cultura. Villahermosa, Tabasco, págs. 145-198.
  • Rosado González, Manuel (1990): Historia y geografía de Teapa. Gobierno del Estado de Tabasco, Instituto de Cultura de Tabasco. México, p. 30.
  • Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Biblioteca Histórica "José Martí", catálogo por título de obras microfilmadas, enero de 2009.
  • Oficialía del Registro Civil de Teapa, Libro de Defunciones, Primer Semestre, año 1895, foja s/n, partida número 20, ANASTACIO L. LUQUE.
  • González Jiménez, Eddy Lorenzo (2016): Documentos y datos para la biografía del Capitán Anastacio L. Luque (compilados, corregidos y anotados). Secretaría del H. Ayuntamiento Constitucional de Teapa (2016-2018). Ciudad de Santiago de Teapa, Tabasco, 21 págs.





[1] Así lo expresa la lápida de mármol en el Panteón General de Teapa. Manuel Rosado mencionaba que era el 10 de marzo de 1847, ignoro dónde habrá obtenido el dato para anotar esa fecha.
[2] La fecha que menciona Manuel Rosado es el 27 de febrero de 1864, pero la documentación presentada da cuenta del 11 de febrero del mismo año, el primer fechamiento es del todo incorrecto y no pudo darse así, pues esa "batalla" correspondió al asalto de la ciudad por parte de los republicanos tabasqueños y a la expulsión definitiva de los proimperialistas de la ciudad San Juan Bautista, que perdiendo la ciudad el enemigo, perdían el control total del Estado, teniendo que huir al último bastión que les quedaba, Jonuta.

martes, 12 de febrero de 2019

EL SEÑOR DE PIE Y EL PECADO EN COCHE

Una dama novohispana que nos enseñó humildad.


Presunto retrato de Doña Manuela Rosa Isabel Gregoria Francisca Felipa Fernández y de la Cueva Rodríguez. Autor: Ignacio María Barreda, Retrato de dama novohispana, óleo sobre tela, 73 x 58 cm., ca. 1795, colección particular, catalogación: Juan Carlos Cancino.

DEDICO ESTA LEYENDA A MIS HERMANOS MINISTROS EXTRAORDINARIOS DE LA SAGRADA COMUNIÓN QUE FUIMOS INSTITUIDOS EL DÍA 3 DE FEBRERO DE 2019 EN EL TEMPLO PARROQUIAL DE SANTIAGO APÓSTOL, TEAPA:
Claudia Vanesa Lagunes López / Anselmo Gallegos García / Martha Miranda Ordóñez / José Atila Moreno Hernández / Dora María García Aguilar / Abelardo Pérez Méndez / Martha Elena Jiménez Arias / Crisanto Castellanos Castellanos / María Esperanza Castillo Martínez / Darwin Ramírez Cruz / Eddy Lorenzo González Jiménez.


     Doña Manuelita Fernández y de la Cueva, era una mujer muy hermosa. La describiremos a brevedad; mujer alta, con cuerpo delgado bien formado, cabellera rubia ondulante, bellísimos ojos azules y vivaces a la vez, los cuales siempre expresaban mucha alegría, mujer de singular altura con sus pechos bien formados.

     Era una dama ágil, de buen carácter, tratando de estar siempre alegre, haciendo a un lado los malos momentos de la vida, y por lo mismo su semblante reflejaba una actitud positiva ante los hechos de la vida. Sin embargo, pese a todas estas gracias, Manuelita no era un dechado de virtudes, pues había convertido su a su bello cuerpo en instrumento para obtener dinero fácil.

     No quiere decir que se dedicara en cuerpo y alma a la profesión más antigua del mundo, pero con esa belleza y esos encantos atraía hacia sí a hombres ricos, a quienes engañaba fácilmente fingiéndoles amor y aprovechaba para sacarles todo el dinero que los tontos se dejaban sacar.

     Así pues, el dinero, si no lo tenía en abundancia, si le alcanzaba perfectamente para vivir bien, con lujos suficientes y para cumplirse todos lo caprichos que se le antojaran. Pese a la vida de pecado que llevaba, en el fondo de su alma, había una persona buena, pues ayudaba a todo el que se le ponía enfrente; no digamos los magníficos donativos que enviaba a los diversos conventos y hospitales, hospicios y orfanatos; socorría a las mujeres meretrices de su gremio, y en fin, socorría a todo aquel que le pedía ayuda económica, pues los que solicitaban ayuda no se regresaban con las manos vacías.

     El dinero que ganaba a manos llenas, vendiendo sus favores, lo gastaba igualmente, no guardaba, pero sí era suficiente para hacer todas sus caridades, pues al fin y al cabo, había muchos hombres ricos en Nueva España a quienes quitarles sus dineros, fingiéndoles amor, para despreciarlos posteriormente, cuando les hubiera sacado hasta el último centavo.

     Cuenta la leyenda que el día 12 de febrero de año de gracia de Nuestro Señor de 1708, se reunió toda la nobleza de la Nueva España, en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Estaban ahí presentes para realizar un acto de gratificante humildad.

Excelentísimo Señor Don Francisco Fernández de la Cueva y de la Cueva, Duque de Alburquerque, Marqués de Cuéllar, Conde de Ledesma y de Huelma, Señor de las villas de Mombeltrán, Codosera, Lanzahita, Mijares, P. Bernardo, aldea Dávila, S. Esteban, Villarejo y las Cuevas. Comendador de la Encomienda de Guanacanal en la Orden de Santiago, Administrador de la de Vensaian en la de Alcántara, Gentil hombre de la Cámara de su Majestad, Capitán General que fue de la costas y ejércitos de Andalucía y actualmente Virrey y Gobernador, Capitán General del Reino y Presidente de la Real Audiencia de México. Tomó posesión a 27 de noviembre de 1702 años. CC-BY-NC. Coordinación de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural. Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

     Se hicieron los cimientos para hacer el camarín de la Santísima Virgen. Estaba congregada la nobleza de la Nueva España, y a la cabeza de ellos se encontraba el Virrey, el excelentísimo señor Don Francisco Fernández de la Cueva [y de la Cueva], duque de Alburquerque y marqués de Cuéllar, a quien se debe la enorme obra entre otras de la fundación del Colegio Apostólico de Guadalupe en la ciudad de Zacatecas y la solemne dedicación de la Colegiata de Nuestra Señora de Guadalupe en el año de gracia de 1709.
El 12 de enero de 1707 fue fundado el Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Guadalupe, Zacatecas por los frailes franciscanos Antonio Margil de Jesús, José de Castro, José Guerra, Alonso González, Pedro Franco, José de San Francisco, Juan de Alpuente, Roque Alcaraz, Juan Miguel de Oropeza, Alfonso Fernández de Quevedo y Cristóbal Gutiérrez.
Lo que se dedicó en aquella ocasión fue la apertura del nuevo templo dedicado a la Virgen de Guadalupe el 1 de mayo de 1709 con un solemne novenario. Hasta 1749 recibió el título de Colegiata, es decir, que sin ser catedral, posee su propio cabildo. 

     El día 30 de abril de 1709 es trasladada la Santísima Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe a su nuevo lugar en solemne procesión. Curioso espectáculo ha de haber sido, pues los delicados nobles portaban en sus manos, palas, zapapicos, azadones, etc., haciendo esta dura faena, mientras las damas los contemplaban emocionadas, mirando el duro trabajo que realizaban ya fueran sus maridos, hermanos o padres, etc.

     Algunas damas secaban el sudor del rostro de los trabajadores, otros los miraban con caridad, mientras que la multitud contemplaba gozosa el espectáculo en compañía del Arzobispo, rodeado de los canónigos guadalupanos y de algunos funcionarios de palacio.
Es preciso anotar que durante esta época no existieron los "canónigos guadalupanos" y aún la Colegiata no estaba erigida sino hasta octubre de 1750 cuando tomó posesión el primer Abad, ignoro dónde tomo el citado autor la referencia.
     Terminados de cavar los cimientos de la obra, se procedió a la colocación de la primera piedra con la bendición y los aplausos correspondientes, y de ahí, el cabildo del Santuario, ofreció un banquete a los nobles trabajores, mismo que fue preparado con suma exquisitez por las hermanas capuchinas.

     Al terminar la comida, se pusieron en marcha hacia la ciudad todos los presentes, tomando cada familia sus coches suntuosos, compitiendo con la carroza dorada del señor Arzobispo, quien partió de ese sitio muy complacido de la noble acción realizada ese día. Venían ya todos de vuelta en comitiva, cuando les dio alcance una carroza de colores rojo y dorado.

     Todos voltearon sorprendidos preguntándose por ese ridículo coche y cuál sería la sorpresa al ver que era de Doña Manuelita Fernández y de la Cueva. Al ir rebazando a las demás carrozas la gentil mujer era el blanco de la crítica de las damas de la alta alcurnia, dándose todo tipo de comentarios, desde infeliz ramera hasta elegante y hermosa dama.

     Algunas mujeres murmuraban: - Cómo puede atreverse esta mujer a alcanzar a esta noble comitiva; seguramente esta dama debe tener dentro del cuerpo al mismísimo diablo -. De repente se terminaron las murmuraciones y la comitiva hizo alto total, todos los vehículos detuvieron su andar, incluyendo el de Doña Manuelita, que también detuvo su marcha.


Un viático en el Batzán. Javier Ciga, 1917. Museo de Navarra.

     El motivo fue que en esos momentos, salía el Señor Cura de la Iglesia de Santa Ana, un viejecito de pelo cano, quien en su rostro reflejaba tranquilidad y una caridad enorme. El sacerdote salía con el Viático en las manos, a impartir los últimos sacramentos a un moribundo, por delante del religioso caminaba el sacristán, quien cargaba en su mano derecha un farol y con la izquierda iba tocando la campanilla, que emitía sonidos tristes, cuya finalidad era precisamente recordar a los transeúntes el fin de la vida.

     El sacerdote caminaba lentamente llevando en sus manos el Divino Tesoro, que iba a impartir a aquél ser que se encontraba en el umbral de la eternidad. Esta dramática escena contrastaba con el lujoso desfile de la comitiva que venía del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y era un espectáculo imponente.

     Todos los nobles se arrodillaban dentro de sus carruajes al paso del padre que tenía que ir a cumplir esa misión. De pronto, Doña Manuelita, abrió la portezuela de su carruaje y de un salto bajó de éste, se acercó al sacerdote y le ofreció con suma humildad su carro para que pudiera conducirse con rapidez a la casa del agonizante, quien esperaba con ansias los últimos sacramentos, para emprender con la gracia de Dios, el viaje sin retorno.

     Tomó la dama el farol y condujo al religioso hacia el interior del vehículo, abrió ella personalmente la puerta, se arrodilló en el estribo y le dijo estas palabras al santo hombre: - No es justo que el Señor camine a pie, y que el pecado vaya en coche. Dígnese, Padre, aceptar este carruaje para su servicio, más cinco mil pesos en oro, para que realice usted las obras de caridad que su corazón disponga -.

     Todos los presentes se quedaron perplejos; ya no murmuraron sus lenguas venenosas ni una palabra más, simplemente se dedicaron a observar a Doña Manuelita caminando a pie, tranquila y lenta, vestida elegantemente como acostumbraba, junto al carruaje que conducía al buen clérigo.

     El Arzobispo le sonrió levemente y la miró con ternura al tiempo que ella iba alejándose de su vista.

     Cuando la comitiva siguió su marcha y pasaban junto a Doña Manuelita, los cocheros y criados se quitaban con mucho respeto sus sombreros, pues todos los presentes habían recibido por parte de Doña Manuelita, una lección de humildad, que ninguno de ellos fue capaz de realizar.


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Bibliografía

  • Gómez G., Víctor J. (s/f): Leyendas y sucedidos del México colonial. Gómez Gómez Hnos. Editores, S. de R. L., México, D.F., págs. 50 - 54.
  • Andrade, Vicente de P. (1879): Tabla cronológica de los Capitulares de la Insigne Colegiata Parroquial de Santa María de Guadalupe desde su fundación hasta hoy. Tipografía y Litografía "La Europea". México, 15 p.


domingo, 27 de enero de 2019

PBRO. JOSÉ EDUARDO DE CÁRDENAS Y ROMERO

Diputado por Tabasco a la Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz, España en 1812.


Litografía "presunta" del Pbro. Dr. José Eduardo de Cárdenas y Romero, cura de la parroquia de Nuestra Señora de la Natividad de Cunduacán, Vicario honorario in cápite de Tabasco, Juez eclesiástico de la provincia de Tabasco, Teólogo de Cámara, Examinador sinodal del Obispado de Yucatán, Comisario del Santo Oficio, Diputado por Tabasco a la Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz, España. Propiedad fotográfica Alfonso Bouchot.

     Existe una calle en Teapa que tiene el honor de llevar el nombre del insigne y honorable ilustrado tabasqueño del siglo XVIII: José Eduardo de Cárdenas y RomeroEsta calle podemos datarla desde el  último cuarto del siglo XIX cuando con el entonces coronel Federico Méndez Rivas en 1870 en un acto solemne otorgó nombres "conservadores" y "liberales" a diversas calles de la cabecera de Santiago de Teapa, por ejemplo, "Tuxtepec", "La Libertad", "Juan N. Fernández", "2 de Abril", "Porfirio Díaz", y las plazas de la "Reforma, Constitución e Independencia".

     En un flayer que publicó el día 23 de enero de 2019 en su página oficial de facebook, el Cronista Municipal de Centro, Lic. Geney Torruco Sarabia hace mención de los 198 años de su fallecimiento, por tanto, queremos unirnos al apreciable Cronista para detallar algunos datos de este ilustre cunduacanense y del porqué en Teapa una calle merece llevar su nombre.


Flayer rememorando el aniversario de fallecimiento del Dr. Cárdenas que publicó el Cronista Municipal de Centro Lic. Geney Torruco Sarabia. Propiedad Cronista Municipal de Centro, Tabasco.

     JOSÉ EDUARDO DE CÁRDENAS Y ROMERO nació en el pueblo de Cunduacán, en la entonces provincia de Tabasco de la Nueva España el 13 de octubre de 1765, sus padres fueron Dn. José Roberto de Cárdenas y Breño y Dña. Francisca Romero. Su padre deseaba que tomara las armas, por tanto antes de los 7 años "tomó los cordones de cadete en las antiguas milicias", pero esas aspiraciones estaban lejos de su verdadero interés que era la vida espiritual en el estado eclesiástico, no oponiéndose a esa voluntad divina, a la edad de 8 años y 4 meses recibió la tonsura clerical de manos del Ilmo. Sr. Dr. Dn. Diego Bernardo de Peredo y Navarrete, Obispo de Yucatán, en febrero de 1774.

     Cárdenas estudió gramática latina en casa un tío suyo político, Dn. Juan de Amestoy, esposo de Dña. Francisca de Cárdenas y Breña, hermana de su padre. Gracias a la ayuda del capitán Amestoy y a las buenas relaciones que tenía en Yucatán, logró salir becado como colegial porcionista en el Seminario Conciliar de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso de Mérida, donde estuvo 6 años. Su adelanto en la lengua latina le valieron enseñarla como propietario durante 2 años. A los 16 años le fueron conferidos las 4 órdenes menores, ostiariado, exorcistado, lectorado y acolitado por manos del Ilmo. Sr. Dr. Dn. Fray Luis Tomás Esteban de Piña y Mazo, O.S.B., Obispo de Yucatán y recibida la licencia del mismo dio en la Catedral algunas pláticas doctrinales y en la cuaresma de 1787 predicó los sermones de viernes en su patria Tabasco.

     Terminados sus 8 años de estudios en el Seminario de Yucatán, pasó con dimisorias a México donde se matriculó en la Real y Pontificia Universidad obteniendo el grado de bachiller en filosofía y teología, posteriormente ejerció la docencia y cursó estudios de historia eclesiástica y derecho canónico. A principios de noviembre de 1788, por mandato expreso del Virrey, Excmo. Sr. Dn. Manuel Antonio Flores fue nombrado vicerrector del "real y más antiguo Colegio de San Juan de Letrán", al año siguiente renunció al mismo para dedicarse por completo a la docencia sin interrupción hasta 1797. El 28 de diciembre de 1790 la Real y Pontificia Universidad de México convocó a "certamen literario" por la ascensión al trono de Carlos IV donde presentó su famoso Romance endecasílabo con el cual ganó dos medallas de oro y una de plata.

     En junio de 1794 fue ordenado presbítero por manos del Ilmo. Sr. Dr. Dn. Alonso Núñez de Haro y Peralta, Arzobispo Primado y Metropolitano de México. En los 3 años más que permaneció en México se dedicó al sacramento de la confesión y la predicación, especialmente las llamadas Doctrinas los viernes de cuaresma de 1797 donde hacían acto de presencia los miembros del clero y tribunales eclesiásticos. Pasado tiempo de pascua, regresó a su tierra natal en ese mismo año, donde el venerable señor Deán Dr. Dn. Luis Joaquín de Aguilar y el Cabildo sede vacante le confirieron el cargo de "teniente vicario in cápite" y Juez eclesiástico de la provincia, y el de coadjutor, administrador general y vicario foráneo del distrito de la parroquia de Cunduacán", aceptando el 1 de octubre de ese año.


Ilmo. Sr. Dr. Pedro Agustín de Estévez y Ugarte, Obispo de Yucatán quien animó al Dr. Cárdenas para que hiciera estudios superiores en la Real y Pontificia Universidad de Guatemala y que participara en oposición a una canonjía de la Catedral. Propiedad Galería de la Sala Capitular de la Catedral de Mérida de Yucatán.

     En el año de 1804 hizo el Ilmo. Sr. Dr. Dn. Pedro Agustín Estévez y Ugarte, Obispo de Yucatán la visita pastoral a la provincia de Tabasco, tocándole acompañar junto al Vicario in cápite Pbro. Dn. José Eugenio Quiroga a las diversas parroquias, nombrándole su "teólogo de cámara y examinador sinodal del obispado", además le instó a que participara en oposición a la canonjía magistral que en ese momento se encontraba vacante, por lo que tuvo que regresar a las aulas pero ahora en la Real y Pontificia Universidad de Guatemala donde recibió la licenciatura en teología aprobado némine discreptante (sin discrepancia entre los miembros del sínodo) y posteriormente el doctorado el 12 de agosto de 1805.

     A su regreso de Guatemala, participó a la oposición de la canonjía antes mencionada donde fue "propuesto en segundo lugar con dos votos, y el tercero con cinco", el Obispo Estévez le nombró su "capellán y familiar", al regresar a Tabasco, habiendo vacado el curato de Cunduacán se opuso a él, fue "presentado en primer lugar a dicho beneficio" y pasó a ocupar por gracia y merced del Virrey a finales de marzo de 1806, as´mismo también se le confirió el título de Vicario in cápite y juez eclesiástico honorario de la provincia de Tabasco y en Campeche se le nombró Comisario del Santo Oficio de México.

     Además es meritorio su interés por fundar un nuevo pueblo en los terrenos pertenecientes a su familia conocido como "Los Naranjos", que junto al gobernador Frey Miguel de Castro y Araoz, de la Orden de Calatrava y San Hermenegildo vieron lograda la anhelada fundación con la donación del terreno y bajo el patrocinio de "San Antonio de Padua" se denominó como San Antonio de los Naranjo el 27 de abril de 1797, que posteriormente se llamaría San Antonio de Cárdenas y actualmente como la ciudad de Cárdenas "tres veces heroica".

     Durante los famosos sucesos de España en 1807, con la invasión napoleónica y el asenso de José Bonaparte a la corona, la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII y su exilio en Bayona, como respuesta de la corona española en 1810 se formaron las Cortes de Cadiz para mantener la gobernabilidad de los territorios españoles ante la ausencia de rey legítimo. Cárdenas juró fidelidad a Fernando VII y desde el púlpito de Cunduacán y de Villahermosa del Puerto predicó en apoyo de su defensa y de la imposición extranjera de Francia, no obstante también aportó económicamente de su propio peculio para el sostenimiento de la monarquía española en 1808 y siguientes años "sendos quinientos pesos fuertes" y en Cadiz en 1811 puso en la tesorería "más de 600 duros, en plata labrada por carecer de numerario; con más, dos fuentes hermosas de plata quintada que pesaban largos diez y siete marcos", esto demuestra hasta qué punto consideró como buen español americano su pertenencia y adhesión a la monarquía y no como muchos se empeñan en afirmar su notable interés en la independencia de América, lo cual resulta falso.

     En vista de ese "fervor monárquico" fue presentado por Ilustre Ayuntamiento para participar en las Cortes de Cádiz en 1810, donde se presentó el 27 de febrero del siguiente año y el 24 de julio próximo presentó su Memoria a favor de la Provincia de Tabasco que le ha valido el recuerdo perpetuo de la situación política, social, económica y religiosa de su patria chica. Su famosa Memoria ha sido la carta de presentación de la provincia de Tabasco y ha sido objeto de numerosos estudios tanto en su contenido como las implicaciones que ha tenido para la posteridad en la conformación de un Estado Libre y Soberano de la nación mexicana.

     Al terminar su labor como parte de la conformación de la Constitución de la Monarquía Española de 1812 y tomar juramento de ella, fueron perseguidos los diputados por haber impuesto sobre la monarquía un peso político en el que le restaba autoridad y poder al monarca en favor de las juntas locales de gobierno que comenzaron a organizarse, en el vértigo de esa situación tomó la resolución de regresar nuevamente a la Nueva España y tomar las riendas de su curato de Cunduacán "a mediados de diciembre del citado año 812". A pesar de su regreso y la preeminencia que se ganó entre los círculos "liberales" que le declararon enemigo del régimen legítimo, le hicieron, según sus palabras, "odio declarado de quien le ha supuesto su enemigo injustamente", ante estas notables adversidades abandonó los caminos de la política y por los sucesos de la derogación de la Constitución de 1812 por Fernando VII, prefirió la vida privada.


Estatua del Dr. José Eduardo de Cárdenas y Romero, ilustre tabasqueño en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México. Propiedad fotográfica de dominio público.

     Su última manifestación pública en la política, quizá debido a las presiones de los políticos de su tiempo, firmó un acta en el que desconocía totalmente y condenaba el llamado Congreso Nacional Mexicano de Apatzingán en 1815. Falleció en sus labores sacerdotales el 23 de enero de 1821, sin haber visto el triunfo de la Independencia de la Nueva España con respecto a la metrópoli. Su cuerpo fue sepultado en una finca llamada "La Concepción", en 1892 fueron trasladados a la parroquia de Cunduacán para inhumarlos en una sepultura ubicada frente al camarín de la Virgen de la Natividad, a la cual le dedicó una Novena - que se presume es la transcrita y prologada por el notable historiador villahermosino André Efrén Ordóñez Capetillo - en la que permaneció hasta 1962 y posteriormente fueron removidos a un lugar incierto con la intención de llevarlo a la ciudad de Cárdenas en méritos de haber sido su notable fundador y benefactor.

      El Congreso del Estado en 1851 declaró Villa al pueblo de San Antonio de los Naranjo con la denominación de Villa de San Antonio de Cárdenas en su honor y memoria. Varias poblaciones de Tabasco otorgaron el nombre de Cárdenas a sus calles y plazas, en ese contexto durante el último cuarto del siglo XIX los Jefes Políticos de diversas municipalidades hicieron denominaciones a las calles con nomenclaturas que aún hoy día permanecen como en el caso de una calle de la ciudad de Santiago de Teapa. En un interesante documento de 1904 perteneciente al Archivo Histórico del Poder Ejecutivo del Estado de Tabasco (AHPEET), encontramos la mención de la citada calle por parte del Ayuntamiento para que se amplíe:


El H. Ayuntamiento que me honro en presidir, tuvo a bien poner en conocimiento del Superior Gobierno del Estado, por el digno conducto de Ud. que en sesión de hoy acordó se lleve a efecto la prolongación de la Calle de “Eduardo de Cárdenas”, hacia al Norte de ella en virtud de que los vecinos de la Calle “Juan N. Fernández” que se encuentra al Este de la citada, y aún los de la misma de “Eduardo de Cárdenas” para comunicarse con la Calle de “Gregorio Méndez”, tienen que recorrer otras calles, lo cual se evita con la prolongación, y como de la inspección practicada del lugar donde debe pasar la calle, aparece que las indemnizaciones que hay que hacer a las personas que se tiene que desapropiar, y una calzada que construir en una parte del terreno bajo, todo el costo será de $100 cien pesos; é aquí, porque se solicita del Señor Gobernador la aprobación respectiva, para si lo estima conveniente se proceda a los trabajos indicados, que son de positiva utilidad pública.
                                Lo que comunico a Ud. para el objeto indicado.
                                               LIBERTAD Y CONSTITUCIÓN
                                                Teapa, Febrero 4 de 1904.
                                                 E.P.M. José E. Prats [rúbrica]
                                                 El Srio. Pedro Q. Calcáneo [rúbrica]



Calle José Eduardo de Cárdenas en la intersección con Lino Merino en el centro de la ciudad de Teapa, del lado derecho se puede apreciar la escuela primaria Lic. Lorenzo Calzada. Propiedad Google Earth 2018.





Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.



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Bibliografía


  • Mestre Ghigliazza, Manuel (1984): Documentos y datos para la historia de Tabasco 1790-1833. Tomo I. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México, págs. 6-16.
  • De Cárdenas y Romero, José Eduardo (2010): Memoria a favor de la Provincia de Tabasco. Grupo DG, ECOSUR. México, págs. 34-43.
  • Ordóñez Capetillo, André Efrén (s/f): Novena en piadosa prevención al festivo nacimiento de la sagrada aurora María Santísima, en su advocación de Nuestra Señora de la Natividad de Cunduacán, Tabasco. Villahermosa, Tabasco, 20 págs.
  • Archivo Histórico del Poder Ejecutivo del Estado de Tabasco, Fondo Mejoras Materiales, 11/II/1904, exp. 2, f. 5, Teapa: El I. Ayuntamiento solicita autorización para prolongar la calle de "Eduardo de Cárdenas" con un gasto de $100.00 c.
  • González Jiménez, Eddy Lorenzo (2018): Leyendas Teapanecas (Rescatadas, Anotadas y Comentadas). Gobierno del Estado de Tabasco, Instituto Estatal de Cultura, Secretaría de Cultura. Villahermosa, Tabasco, p. 88.

domingo, 30 de diciembre de 2018

POSADAS, NACIMIENTOS Y ALGO MÁS...

Las festividades navideñas en Teapa



Navidad en Greccio (1223), representación del primer nacimiento que realizó San Francisco de Asís.

     Las actuales festividades navideñas son cuestiones culturales y tradicionales que se han compartido por muchos años en todo México, herencia que nos han heredado los españoles que aún vivían impregnados por las creencias medievales y la celebraciones religiosas que impuso la Iglesia católica. La historia real de los pesebres nos traslada hasta la gruta de Greccio en la Umbría italiana donde en 1223 se celebra por primera vez la Navidad casi a la manera en la que actualmente celebramos, es el mismo San Francisco de Asís quien inicia ésta tradición colocando un pesebre con animales y en medio una bella imagen de Jesús, donde se realiza la celebración junto a los comarcanos que llegaron a participar de la misma. Su biógrafo, Tomás de Celano detalla de manera poética y celestial ese místico momento:

"Unos quince días antes de la navidad del Señor, el bienaventurado Francisco le llamó [a Juan, un hombre de buena fama y de mejor tenor de vida], como solía hacerlo con frecuencia, y le dijo: 'Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date prisa en ir allá y prepara prontamente lo que te voy a indicar. Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos, lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue reclinado sobre heno entre el buey y el asno'... Llegó, en fin, el Santo de Dios, y, viendo que todas las cosas estaban dispuestas, las contempló y se alegró. Se prepara el pesebre, se trae el heno y se colocan el buey y el asno... El santo de Dios está de pie ante el pesebre, desbordándose en suspiros, traspasado de piedad, derretido en inefable gozo. Se celebra el rito solemne de la misa sobre el pesebre y el sacerdote goza de singular consolación... Luego predica al pueblo que asiste..." (1 Cel. 84-86)
El presepio como se le denomina en Italia fue celebrado en todos los lugares donde la presencia franciscana se encontraba, especialmente la vieja Europa.

     Es por ello que esa migración tradicional se dio en España donde aún para el tiempo de la conquista en América perduraban las tradiciones medievales. La evangelización franciscana en la Nueva España propició el establecimiento de obras sacro-históricas denominadas “pastorelas”, que son obras de teatro de carácter pastoril, de campo (en recuerdo a los pastores de Belén) que se representaban con el fin de evangelizar a los indígenas, de ese sincretismo religioso mismo salieron las danzas mestizas entre santos e ídolos prehispánicos. La colocación de los nacimientos rindieron fruto en todos los rincones de México, una tradición que perduraría hasta el presente, y que según los informes de los religiosos dominicos de Oxolotán, en los documentos que se encuentran en el Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de Las Casas, refieren que los nacimientos en Theapa eran "vistosos y coloridos por la cantidad de figurillas traídas de Ghoatemala hechas de barro cocido y pintadas a mano".

Nacimiento monumental elaborado por el Movimiento Centro Pascua en 2009 en el templo parroquial de Santiago Apóstol. Propiedad fotográfica ELGJ.

     Esta tradición medieval-colonial de la colocación de los nacimientos o pesebres en Teapa la podemos fechar a mediados del siglo XVII, inclusive algo más temprano, además de saber que las piezas no eran originarias de la entonces Provincia de Tabasco, sino que su manufactura se realizaba en Guatemala, ya que siempre se ha considerado como el exponente colonial de la fabricación de imaginería religiosa del suereste de la Nueva España. Un lugar donde tradicionalmente se ha colocado año tras año el nacimiento ha sido en el templo parroquial, inclusive los dominicos (que copiaron e inculturaron perfectamente bien los nacimientos franciscanos por la importancia de ese tiempo litúrgico) cuando dejan huella desde mediados del siglo XVII y principios del XVIII han colocado el pesebre en la iglesia parroquial, desafortunadamente carecemos de mayores datos de esas épocas más lo que hemos consignado anteriormente, pero a pesar de la persecución y destrucción de imágenes religiosas en el siglo XX hasta el presente, es una realidad cultural que no desaparece, su colocación anual es evidente en el templo parroquial de Santiago Apóstol.

     Las familias teapanecas no dejan de colocar sus pesebres de forma particular al acercarse las fechas navideñas, muy representativo ha sido siempre el de don Gonzalo Pérez Toca que anualmente representa la ciudad de Teapa con sus figurillas, la plaza, la fuente de El Mure, el templo parroquial, el Ayuntamiento y otros edificios que simbolizan claramente un obsequio de este pueblo a la figura del niño Jesús. Las hermanas Landero (Olga, Pilar y Martha qepd) que con fe y devoción realizan su pesebre y no ha pasado año que no esté presente para estas fechas. Los González Olán heredaron esa hermosa tradición de su señora madre, los Álvarez Quintero que tenían su nacimiento monumental en su casa en la calle Carlos Ramos y que desafortunadamente ya no se coloca por no habitar la familia en ese sitio.

Nacimiento de la familia González Olán (2013). Propiedad fotográfica ELGJ.

     La antropóloga Amanda Casanova González refiere que allá por los años 50's, el nacimiento más bonito era el de don Felipe Pérez, hermano de don Gonzalo, y nos narra la forma originalmente de dicho nacimiento, muy distinta a la que conocí y que dejé consignada líneas arriba, éste representaba al antiguo Teapa, "con el bello arco de a la entrada, el puentecito, la calle Gregorio Méndez con las casas de don Geño Quintero, Lilia Aguilar, Ofelia Rosado, Amadita Cano, la tienda de la Chula, la iglesia del Sr. Santigo, la de Esquipulas y Tecomajiaca, el Mure con sus chorritos de agua y el palacio municipal". El niño Jesús, tan venerado pertenecía al templo parroquial y durante la persecución religiosa, el sacristán se lo entregó a don Felipe para que lo ocultara y habiendo pasado el problema, el sacerdote Carlos González Rubio se lo obsequió. Otro nacimiento era el de don Bolívar Gurría, "la entrada de su casa tenía un caminito entre plantas y árboles, también ese nacimiento tenía El Mure, casitas de madera bien elaboradas, figuras de barro y las plantitas de arroz y maíz", su casa estaba ubicada en donde hoy se encuentra la central camionera TVT, conocido como los Quintero.

     En palabras de Casanova González la hechura de los mismo comenzaba desde las festividades guadalupanas, para que al inicio de las posadas ya estuviera el "misterio" presente en las casas. El "misterio" estaba representado por Jesús, José y María, el ángel y los animales más representativos como la mula o asno y el buey, se le denomina "misterio", como bien refiere el historiador André Capetillo, porque son los primeros misterios del Rosario conocidos como "Gozosos" en alusión al nacimiento del Salvador. Su confección iniciaba con la colocación de "tablas, bancos y cajas" que resultarían el soporte a todo el nacimiento, además, para cubrirlo se utiliza el "heno o pasto", papel plateado semejando cascadas, "el pesebre hecho de corteza de árbol, .... casitas de cartón pintadas con techos rojos esparcidas en los cerros, en los valles, las ramitas que semejan árboles, ... las gallinas, pollos y pavos en el corral y los personajes: la molendera, el vaquero, el aguador, los pastores, las venteras y los reyes magos, muñequitos de barro artísticamente pintados", dice Casanova González.

El autor de niño, en la representación de San José en la entrega de un niño Jesús robado y devuelto a la familia Zetina Martín. Propiedad fotográfica ELGJ.

     Llegado el día especial, la Nochebuena, todos al rededor del nacimiento esperando las 12 de la noche esperando el momento para colocar la imagen del niño Jesús en el pesebre, realizando algunos cantos de arrullo o simplemente elevando una plegaria; tradición es, y es algo que siempre se nos enseñó, el día 24 se acuesta la imagen, el 31 se sienta en una sillita de madera y el día 6 de enero se pone de pie, quizá varíe en algunos hogares la forma tradicional de colocarlos. Para levantar el nacimiento es siempre conveniente realizar un rosario donde se invitan a familiares y vecinos y al final romper una piñata para los niños y repartir platillos a los adultos, todo producto de la fe y devoción.

     En ciertos casos, durante los días consecutivos al 25 de diciembre, las familias tenían que estar pendientes de sus nacimientos, no fueran a robarles el niño Jesús, obra que antaño significaba una solicitud llamada "manda" para que aquella persona que robara el niño al momento de cumplirle Dios su petición, estaba obligado a devolver la imagen a la familia con mariachi, fiesta y rosario, desafortunadamente, hoy se los roban y no los devuelven, ya sea por vender la imagen o porque no se les cumplió la petición, pero en muchos casos todo, menos devoción y fe.

     Y qué decir de las posadas que se acostumbraban a realizar durante nueve días antes de la navidad, la rama que ha perdido ya su razón de ser aunque algunos niños la han ido recuperando con la finalidad de tener recursos económicos para comprar pirotecnia pero que no representa realmente la tradición, ya no se ven a los niños representando a José y María, ni de pastores; el consumismo ha hecho desaparecer muchas tradiciones que nuestro pueblo ha celebrado por siglos y décadas. La recuperación de ese patrimonio intangible le corresponde únicamente a la sociedad y su fomento a los sectores propios de Cultura de nuestro municipio, no dejemos caer en el olvido aquello que nos es propio y ha dado identidad cultural al México moderno.



Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.


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Bibliografía:


  • González Jiménez, Eddy Lorenzo: De posadas y nacimientos en Teapa. Artículo publicado para el Semanario Tribuna de Tabasco el 24 de diciembre del 2013, año XV, no. 303. Teapa, Tabasco.
  • Guerra, José Antonio (1995): San Francisco de Asís. Escritos y biografías. Documentos de la época. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid, págs. 192-193.
  • Casanova González, Amanda (2003): Un río de Recuerdos. Relatos costumbristas de Teapa. Edición particular de la autora. Villahermosa, Tabasco, págs. 113-115.
  • Ordóñez Capetillo, André Efrén (20018): historiador, comunicación personal. 

lunes, 17 de diciembre de 2018

EL BARRIO DE LA CRUZ VERDE

Entre ceibas, duendes y un coronel.



Polígono de lo que ahora es o debería de ser el barrio de la Cruz Verde. Propiedad fotográfica del Google Earth Pro 2018, modificado por el autor ELGJ.


Al norte del manantial conocido como "El Mure" se encontraba un acahual o acagual[1], que bajaba al playón del río Teapa, ahí existían una serie de ceibas en el siglo XIX que para muchos habitantes del entonces barrio Chaspa[2], era un eminente peligro para los pobladores que transitaban por el sitio debido a las manifestaciones “espirituales” producidas por las altas ceibas. Las ceibas se consideraban como el axis mundi de la cosmovisión prehispánica maya y de las culturas que estaban relacionadas con ella como también la zoque, ésta conectaba el cielo con la tierra y sus raíces con el inframundo, dotadas de poderes “mágicos” que daban movimiento y sustento a la vida.

Estas creencias perduraron gracias a los reductos de indígenas zoques que habitaban dispersos por la ciudad, inclusive muchas personas evidenciaron haber visto en la zona mencionada una serie de niños que danzaban alrededor de las ceibas, teniéndolos por “duendes”, al caer la tarde los pobladores sabían perfectamente que no podrían salir de casa y pasar por el camino de terracería sin ver una “aparición” de algún ser sobrenatural que ya no residía en este plano terrenal. Los vecinos para librarse de esos males que les aquejaban acordaron colocar una cruz hecha en madera y bendecida por un sacerdote, que prontamente la pintaron de color verde, pues alguno habrá escuchado o leído sobre la Cruz Verde de Villahermosa y probablemente la pintaron de esa forma para librarse de los males de “espantos, aparecidos y duendes”.[3] De esta manera la calle vecinal del Coronel Eusebio Castillo se convirtió en camino seguro para transitar durante la noche.

Famosa Cruz Verde en el barrio del mismo nombre sobre la calle Eusebio Castillo, del lado izquierdo de la fotografía se puede apreciar una casa azul donde estuvo la casa que el coronel Castillo visitaba continuamente para planear los movimientos militares. Propiedad fotográfica ELGJ.

Ese mismo barrio estaba conformado por las calles que anteriormente pertenecían al barrio Chaspa, a decir: Eusebio Castillo, Gregorio Méndez, primera parte de Juan N. Fernández y la actual del Dr. Gregorio Payró. En la calle Eusebio Castillo cerca a la famosa cruz verde existía una vieja casona que fue propiedad de la familia Wade, después pasó a propiedad particular donde el dueño se unió a las filas liberales en tiempos de la intervención pro imperialista, allí llegó muchas veces el Coronel Eusebio Castillo Zamudio y su hermano para concertar con el coronel Lino Merino la forma de secundar el movimiento que tuvo lugar para expulsar a Eduardo González Arévalo a cargo de Andrés Sánchez Magallanes, en esa misma casa dirigió proclamas a los teapanecos para aprestarse a la defensa del territorio nacional y la sección Zaragoza capitaneada por el coronel Merino. Al término de la lucha nuevamente en esa misma casa secundaron otro movimiento en contra de don Felipe de Jesús Serra Campos que había tomado el gobierno del Estado, atacando los amotinado la Jefatura Política donde estaba don Pablo Figueroa, resistiendo la lucha y herido de gravedad, posteriormente cobardemente asesinado en su propia casa en 1871, sostenido por el coronel Federico Méndez Rivas, leal amigo de Serra y del gobierno. Por ello esa calle donde se encontraba la casa que tantas veces sirvió de refugio para el coronel Castillo tomó su nombre a su muerte en el año de 1900.


Lic. Eddy Lorenzo González Jiménez, historiador.


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Bibliografía:

  • González Jiménez, Eddy Lorenzo (2018): "Leyendas Teapanecas (Rescatadas, Anotadas y Comentadas)". Gobierno del Estado de Tabasco, Instituto Estatal de Cultura, Secretaría de Cultura. Villahermosa, Tabasco, págs. 27-28.
  • Rosado González, Manuel (1990): "Historia y geografía de Teapa". Gobierno del Estado de Tabasco, Instituto de Cultura de Tabasco. Villahermosa, Tabasco, p. 32.
  • Santa Anna, Justo Cecilio (2001): Tradiciones y Leyendas Tabasqueñas. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Biblioteca Universitaria de Lectura Popular. Villahermosa, Tabasco, págs. 49 y ss.



[1] Es un terreno en el cual hay muchas hierbas altas que impiden el camino, maleza o montazal.
[2] Se le denominó de esta manera por el arroyo que cruza en la entrada a la ciudad de Santiago de Teapa en cuyo lugar se edificó un puente de madera en 1904, posteriormente entre la década de los 20’s y 40’s se construyó uno más firme y arquitectónico.
[3] Cabe destacar que la famosa calle de Cruz Verde nada tiene que ver con apariciones de muertos o fantasmas, es una historia de amor de amor y muerte que puede leerse en el libro de Santa Anna, Justo Cecilio (2001): Tradiciones y Leyendas Tabasqueñas. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Biblioteca Universitaria de Lectura Popular. Villahermosa, Tabasco, págs. 49 y ss.